{"id":116,"featured":0,"modified":"2022-04-04 20:22:35","latitude":-40.73570706802133,"longitude":-71.67481273412704,"title":"Hotel Correntoso","address":"","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/c322e0c28c8df765cdfef448ba9c802c.jpg","creator":["Archivos del Sur"],"description":"<h3>300 A\u00f1os de Hoteler\u00eda en Argentina EL DIA QUE RESCATARON EL PIANO DEL HOTEL CORRENTOSO DEL FONDO DEL LAGO <br \/><br \/>\u00bfHabr\u00e1 en la Patagonia lugar m\u00e1s bello que la zona del Lago Correntoso\u2026? Creo que acabo de abrir una ventana para la pol\u00e9mica. Algunos esc\u00e9pticos dir\u00e1n -ofendidos- que existen lugares a\u00fan m\u00e1s majestuosos y que el sur de nuestro pa\u00eds esconde para s\u00ed mismo sitios que todav\u00eda no han sido descubiertos. Otros, que este \u00ednfimo riacho que une los lagos Nahuel Huapi con el Correntoso, es un desprendimiento tangible del para\u00edso en la Tierra. Para los puristas, el Correntoso es un lugar \u00fanico en el mundo. El agua del Huapi ingresa manso en el brazo, escurri\u00e9ndose durante 132 metros entre rocas y troncos semi sumergidos. Su canto desaf\u00eda travieso al silencio de los Andes hasta finalmente llegar a los amplios piletones de la desembocadura, que resulta ser una de las tres mejores \u00e1reas para atrapar truchas del mundo. El Correntoso es tan abrumador que es bastante com\u00fan dar con relatos como el que se detalla a continuaci\u00f3n: \u201c\u2026 cada vez que entro a la boca del Correntoso, el primer d\u00eda siento una emoci\u00f3n tan grande que me descompongo\u201d, comenta Luis Aracena, portador de varios records mundiales en pesca de trucha, \u201cm\u00e1s de una vez tuve que tomar una pastillita y quedarme tranquilo esperando que se me pase. Esto tambi\u00e9n le ha pasado a otros pescadores, como por ejemplo al recordado Panadero de Allen, el primer d\u00eda de apertura en la boca del Correntoso. Es un exceso de emoci\u00f3n, depende de la persona\u201d. Algo parecido le ocurri\u00f3 al italiano Primo Capraro la primera vez que lleg\u00f3 al lugar en el oto\u00f1o de 1903 junto a Federico Baratta. \u00c9l y su amigo quedaron tan subyugados por el paisaje, que de inmediato decidieron comprar el Lote Pastoril Nro. 8 de 625 hect\u00e1reas para asentamiento y explotaci\u00f3n. Comenzaron con una peque\u00f1a caba\u00f1a de madera que luego deveng\u00f3 en almac\u00e9n de ramos generales, aquel donde los vecinos de la zona se apersonaban para trocar su producci\u00f3n b\u00e1sica, como lo era la carne, leche y queso, por otros de dif\u00edcil obtenci\u00f3n tales como el aceite, yerba y az\u00facar. Como el Paso Cardenal Samor\u00e9 era en la zona puerta obligada para entrar a Chile y el Paraje Correntoso \u00faltimo punto habitado antes de cruzar al pa\u00eds vecino, el almac\u00e9n comenz\u00f3 a nutrirse tambi\u00e9n con la afluencia de los viajantes, raz\u00f3n por la cual Primo y su esposa alemana Rosa Maier decidieron anexarle a su negocio, en el a\u00f1o 1917, tres habitaciones y un ba\u00f1o. Si bien el establecimiento no estaba se\u00f1alizado como hospedaje, ya todos lo conoc\u00edan en la zona como La Pensi\u00f3n de Do\u00f1a Rosa. Como dec\u00edamos, el Paraje Correntoso era tan concurrido por los viajantes que fue solo cuesti\u00f3n de tiempo para que la posada necesitara una ampliaci\u00f3n. A principio de la d\u00e9cada del 20 se extendi\u00f3 una nueva ala en la casa, enteramente construida en madera de cipr\u00e9s, a los efectos de poder albergar unos 30 pasajeros extra. De a poco los curiosos comenzaron a acercarse atra\u00eddos por el apabullante escenario natural. Las actividades que all\u00ed se organizaban eran variadas: algunos gustaban de hacer trekking por los infinitos senderos de la zona; otros se sent\u00edan atra\u00eddos por este nuevo deporte invernal llamado ski, el cual pod\u00eda practicarse muy cerca, all\u00e1 en el Cerro Dormil\u00f3n. Pero definitivamente la estrella del lugar era la pesca de trucha en la desembocadura del R\u00edo Correntoso, actividad que la gente practicaba incansablemente durante horas. El a\u00f1o 1924 fue muy significativo para el Hotel Correntoso ya que arrib\u00f3 al lugar el primer contingente de turistas, aguerridos ellos, tras un viaje que les signific\u00f3 la combinaci\u00f3n de siete trenes, un bus y un vapor. El vapor, por cierto, era el famoso El C\u00f3ndor, que fue tra\u00eddo desarmado desde Chile y ensamblado enteramente en Bariloche, para cumplir la funci\u00f3n de trasladar a los hu\u00e9spedes desde y hasta esa ciudad. No fue lo \u00fanico que se trajo desde lejos. Cierto d\u00eda de 1927 Capraro decidi\u00f3 adquirir una excentricidad para su Hotel: un piano de cola. El mismo fue mudado por agua, desafiando esas picaduras que a veces se levantan en el Nahuel Huapi por las tardes. Lo cierto es que, casi llegando a destino, el piano se desliz\u00f3 y cay\u00f3 al lago. Para cualquier ser humano normal ese hubiese sido el fin de la aventura, sin embargo don Primo, haciendo gala del temple que lo caracterizara durante toda su vida, decidi\u00f3 desafiar el destino y rescatar el hermoso instrumento de entre las heladas garras del lago. Entonces, organiz\u00f3 personalmente la log\u00edstica del salvataje, logr\u00f3 subirlo, hizo que lo drenaran, que lo secaran con cuidado y finalmente contrat\u00f3 un afinador que viaj\u00f3 especialmente desde Buenos Aires para volver a ponerlo a punto. En un par de meses el piano de cola estuvo en el Comedor. Y sus bellas notas mel\u00f3dicas adornaron el edificio durante muchas d\u00e9cadas. Ir\u00f3nicamente, el piano no fue lo \u00fanico que se cay\u00f3 al lago. Cuenta una incre\u00edble historia que cierto d\u00eda de verano Francisco Capraro, hijo del patr\u00f3n, piloteaba el hidroavi\u00f3n que utilizaban para trasladarse por la zona. El mediod\u00eda estaba lindo, pero se mostraba ventoso y desafiante. Pancho ensay\u00f3 varias pasadas antes de tocar agua, pero nada: cada vez el viento lo rebotaba. Tras probar una \u00faltima vez, ya medio flojo de combustible, se arm\u00f3 de coraje y tomo la decisi\u00f3n extrema: se tir\u00f3 al agua desde el avi\u00f3n. Por supuesto, la nave se estrell\u00f3 contra las olas, hundi\u00e9ndose lenta e hipn\u00f3ticamente frente a la at\u00f3nita mirada de los hu\u00e9spedes que tomaban el t\u00e9 en el Comedor. Volviendo a Primo Capraro, como mencion\u00e1ramos, ten\u00eda en su car\u00e1cter todo lo que un desarrollador exitoso necesitaba tener. Con el tiempo abri\u00f3 en Bariloche un aserradero, una carpinter\u00eda y una herrer\u00eda, por lo que la construcci\u00f3n de las casas del pueblo en aquellos a\u00f1os pas\u00f3 a ser responsabilidad de su empresa. Por ende, \u00e9l y su esposa Rosa alternaban sus d\u00edas entre ambos destinos. Tambi\u00e9n se asoci\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda Comercial y Ganadera, con lo que adquiri\u00f3 no solo el control de la navegaci\u00f3n de los lagos Huapi, Espejo y Correntoso, sino que tambi\u00e9n agiliz\u00f3 el comercio entre los dos pa\u00edses vecinos, al grado tal que fue necesario la instalaci\u00f3n de una aduana fronteriza. Lleg\u00f3 a ser agente de YPF, de la Indian Oil Company, de Ford y de Pirelli. Tambi\u00e9n representante del Banco de Italia y R\u00edo de la Plata y de La Buenos Aires Seguros. Presidi\u00f3 el Consejo de la Municipalidad de Bariloche, fue C\u00f3nsul de Italia, corresponsal del diario La Naci\u00f3n y del La Patria degli Italiani. Construy\u00f3 e instal\u00f3 la primer Estaci\u00f3n Radiotelegr\u00e1fica, dando origen a las bases fundacionales de Villa la Angostura. Sin embargo, la crisis econ\u00f3mica de 1930 se lo llev\u00f3 por delante con medio centenar de negocios entre manos y eso fue demasiado: no pudo afrontar tanta deuda. As\u00ed, un 4 de octubre de 1932, quien fuera claramente uno de los principales desarrolladores de Bariloche y el fundador de Villa la Angostura, puso fin dram\u00e1ticamente a su vida con un tiro en la cabeza. Entonces el negocio pas\u00f3 a mano de la siguiente generaci\u00f3n: Francisco y su esposa Emma, una magn\u00edfica mujer que fue verdadera alma mater del Hotel Correntoso durante este per\u00edodo. Hacia principios del 36 la pareja se propone un desaf\u00edo de envergadura: remodelar completamente el hotel convirtiendo el viejo edificio de madera en uno m\u00e1s moderno y totalmente de material, pero respetando las l\u00edneas originales del Correntoso hist\u00f3rico. A s\u00ed mismo, se le instala un sistema de iluminaci\u00f3n integral alimentada por una moderna usina hidroel\u00e9ctrica. M\u00e1s adelante vendr\u00eda una ampliaci\u00f3n para otros 80 pasajeros, que amparar\u00eda nuevas habitaciones con ba\u00f1o privado y calefacci\u00f3n central. El Hotel Correntoso funcionar\u00eda con gran \u00e9xito durante varias d\u00e9cadas, hasta que finalmente, en el a\u00f1o 1978, la familia Capraro cede su paquete accionario a allegados del Banco de Intercambio Regional, quienes tambi\u00e9n adquieren la Mansi\u00f3n Inalco, aquella espl\u00e9ndida finca sobre el Nahuel Huapi siempre relacionada con Adolf Hitler y Eva Braun. A partir de ese entonces comienza un variado derrotero de actividades en el Correntoso: casino provincial, turismo estudiantil, contingentes religiosos, sitio de acampe, entre otros varios destinos decadentes. Hasta que finalmente en 1997 el ex banquero Alejandro Laurence decide rescatarlo del cansancio y del abandono e invierte casi U$2 millones para su remodelaci\u00f3n. El dise\u00f1o incluye 22 nuevas habitaciones con vista al lago, muchas de ellas con ba\u00f1o en suite, distribuidas a lo largo de sus cuatro pisos, comunicados entre s\u00ed tanto por las hist\u00f3ricas escaleras como tambi\u00e9n por nuevos y modernos ascensores. Dispone de spa, pileta, una lujosa sala con biblioteca, bar con cava privada, comedor con terraza vidriada y una magistral vista al lago. Para acondicionar el bell\u00edsimo parque fue necesario mover y reacomodar 300 metros c\u00fabicos de piedra. Finalmente, un 26 de enero de 2003, todo estuvo listo para la inauguraci\u00f3n. Doscientos invitados asistieron a la gala, pero en cierto momento todos los flashes apuntaron al invitado de lujo: Francisco Pancho Capraro, de 94 a\u00f1os, quien con una emoci\u00f3n muy visible en su rostro agradeci\u00f3 el convite y se mostr\u00f3 sumamente complacido de que el amado Hotel Correntoso de su padre Primo volviera a reabrir sus puertas y a recuperar parte de su antigua magia perdida.<br \/>Por Pat Harrington, extracto del libro \"300 A\u00d1OS DE HOTELERIA EN ARGENTINA\" \u00ae. Propiedad Intelectual Registrada. De su blog https:\/\/www.facebook.com\/PatoHarrington<br \/><br \/><br \/>https:\/\/www.elcordillerano.com.ar\/noticias\/2020\/10\/04\/96385-primo-capraro-se-cumplen-88-anos-de-la-muerte-de-uno-de-los-hacedores-de-bariloche<br \/><br \/>De la Doctora en Historia Laura Mendez<br \/>https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/40437842_'El_leon_de_la_cordillera'_Primo_Capraro_y_el_desempeno_empresario_en_la_region_del_nahuel_Huapi_1902-1932<\/h3>","sponsor":"","subtitle":"pension Do\u00f1a Rosa Hotel Correntoso","accessinfo":"","lede":"El Hotel Correntoso de Primo Capraro marc\u00f3 un hito en la regi\u00f3n norte del lago Nahuel Huapi.","website":"","related_resources":[],"factoids":[],"files":{"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/c322e0c28c8df765cdfef448ba9c802c.jpg":{"id":476,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/c322e0c28c8df765cdfef448ba9c802c.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/5415bc9120b8a903c6ee1c44e3c7e45d.jpg":{"id":471,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/5415bc9120b8a903c6ee1c44e3c7e45d.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/8e9fc9ed5cd90ff14c7b4d708380fb7b.jpg":{"id":472,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/8e9fc9ed5cd90ff14c7b4d708380fb7b.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/fd738d113da37b43721f8f97bab18675.jpg":{"id":473,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/fd738d113da37b43721f8f97bab18675.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/0b4f1916596f2aa494099353647563dc.jpg":{"id":474,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/0b4f1916596f2aa494099353647563dc.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/69ed7bed23776379adac1271930a1688.jpg":{"id":475,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/69ed7bed23776379adac1271930a1688.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/86b61448996426fc13cd02d7b7629a00.jpg":{"id":477,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/86b61448996426fc13cd02d7b7629a00.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/a6e041ae7bcb87bdcc6b40b1eefab984.jpg":{"id":478,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/a6e041ae7bcb87bdcc6b40b1eefab984.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/65c4274add5623ce3d03ba44f499f331.jpg":{"id":479,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/65c4274add5623ce3d03ba44f499f331.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/6e98092eeddfbea06cbe67b152350857.jpg":{"id":480,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/6e98092eeddfbea06cbe67b152350857.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/34fc92019d59b5fb8b07b87612c915fc.jpg":{"id":481,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/34fc92019d59b5fb8b07b87612c915fc.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/75f5c570289e4eb0d06fe3bd71c50621.jpg":{"id":482,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/75f5c570289e4eb0d06fe3bd71c50621.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/5c73807729221f937ba28f0282fb076d.jpg":{"id":483,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/5c73807729221f937ba28f0282fb076d.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/1ef240c9a00c56f1fff720db5e3453d9.jpg":{"id":484,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/1ef240c9a00c56f1fff720db5e3453d9.jpg"},"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/fullsize\/8d53e78bca8e84be8c40a0ec5134efa6.jpg":{"id":485,"mime-type":"image\/jpeg","title":"Untitled","thumbnail":"https:\/\/archivosdelsur.ar\/files\/square_thumbnails\/8d53e78bca8e84be8c40a0ec5134efa6.jpg"}}}