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  <title type="text">Archivos del Sur</title>
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    <title type="html"><![CDATA[Runilda Palma, la primera enfermera auxiliar en Villa La Angostura.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/b09f0c31c6a63a195da8c263dbdf315d.jpg" alt="Las enfermeras de Villa La Angostura: Margarita Cárdenas, Runilda Palma, y Boyita Fernández junto a Irma Cárdenas" /><br/><p><strong><em>Runi como cariñosamente la conocen, forma parte de la gran historia de la Salud Pública en Villa la Angostura y parajes cercanos.</em></strong></p><p>Nací el 29 de mayo de 1942, acá en Villa la Angostura. Todos nacimos acá, menos un hijo que nació en Mendoza y otro que nació en Córdoba. <br />
Mis abuelos, no los conocí, porque mi papá... siempre nos tuvo más o menos por este lugar. Acá en Villa la Angostura, en Bariloche. Los abuelos por parte de mi mamá tampoco, porque mi abuela murió en Chile. A mi mamá la trajeron de Chile, chiquita. Y vivieron a Cuyin Manzano. Se llamaba Lidia Irene Baeza. </p><p>
Mi papá, Manuel Palma, fue el que trabajó en la cuadrilla que hizo la ruta a Bariloche. Pasaba días y días por ahí enterrado en el barro con el montón de compañeros que en este tiempo de nieve, era feísimo. Sabía llegar con dolores por todos lados. Se iba a... San Martín, a unos baños en Hua Hun. Y ahí más o menos se componía un poco y volvía otra vez a trabajar.<br />
¿Él trabajaba como caminero de Parques? <br />
De Parques sí, pero trabajaba como Capataz de la cuadrilla. Después pasó a la Universidad de Buenos Aires. En Inacayal (U.B.A.) nacieron todos mis otros hermanos. </p><p>
El día que entró el Dr. Molinero a la escuela 104 en la Villa proponiendo a los alumnos de sexto grado aprender primeros auxilios<br />
De ahí empezamos a ir a la escuela desde la Universidad. Y yo en sexto grado salía de la escuela y me iba a la Villa, a la salita que tienen atrás del Guardaparque. Ahí hicimos un pequeño hospitalito. Era una sala de Primeros Auxilios pero la hicimos con una división para poder internar gente. Teníamos para grandes y para chicos. <br />
No había hospital, no había enfermeros, no había médico. Un día vino a la escuela un médico (a proponernos) y no sé por qué directamente miraba para donde estaba yo y entonces yo le digo... Sí, la verdad que me gustaría aprender a dar inyecciones y hacer todo ese tipo de cosas. Bueno, ahí empecé a ir. Después ya nos cambiamos a la plaza de la Villa. Hoy hay una casa que la pintaron de azul. En esa casa después se hizo un hospitalito más grande. Teníamos para hombres, para chiquitos recién nacidos. Después yo pedí que me llevaran una compañera... que fue Margarita Cárdenas. También (citaron) a Mirta Martínez. </p><p>
O sea, yo cuando pedí, me llevaron a Margarita porque era mucho trabajo para mi sola. Y después Margarita se enteró de que estaba Mirta que quería entrar y... Bueno, entró, estuvo un tiempo, y después se fue. <br />
Viaje de estudios en la ciudad de Neuquén<br />
En Neuquén vivíamos en la sala de Maternidad, en el hospital que todavía es el mismo hospital de antes.  (Bouquet Roldan)<br />
¿Y cuánto tiempo estuvieron  estudiando? <br />
Eran unos nueve meses, algo así. Fue en 1958 o ´59. Que yo no lo terminé porque la instructora  me agarró entre ojos...bueno, la cosa que me sacó afuera...<br />
¿Era un curso de primeros auxilios? ¿O era más importante? <br />
Más importante. Tanto que... bueno, no aprendí tanto como aprendí acá en la Villa. En la Villa ya  hacíamos hasta análisis de sangre, de orina, de todo un poco. Bueno, allá nos daban (lecciones) por ejemplo, teníamos el cuerpo humano, también le metían la historia de la enfermería. </p><p>
¿Quién fue el doctor que fue ese día a la escuela y la miró cuando tenía 11 años?<br />
El Dr. Molinero. El que me llevó a mi primero, me enseñó a hacer inyecciones, a hacer curaciones, a atender a las personas cuando ya estaban muy graves, mientras que llegué él, porque él no estaba en la salita. Bueno, la verdad es que aprendí ahí prácticamente de todo. Hacer la inyección intravenosa, intramuscular, subcutánea, todo. Y después también aprendí cuando en verano se venían la enfermedad de las diarreas en los chiquitos, más que nada, teníamos que darle el agüita para que no se deshidraten del todo. </p><p>
¡Para usted fue una vocación su trabajo! <br />
Sí, a mí me gustó de chica porque cuando era más chica, todavía no iba a la Salita ya le curaba la herida a los animales. Y hasta ahora último. Tomándole la presión a las personas cuando lo necesitan. Yo iba a la casa, por ejemplo, de la vecina Angelita Martínez cuando se sentía mal, enseguida me mandaba a llamar.<br />
El Dr. Molinero<br />
Yo lo conocí, así superficialmente, porque casi no estaba con nosotros. Estaba en el apurón, ahí cuando lo llamábamos y después ya salía. Iba  de un lado al otro. Era una persona muy buena, muy simpática. Tenía mucha paciencia conmigo y con mis compañeras también. ¿Por qué? Porque cuando empezamos, por ejemplo, hacer las mezclas de medicamentos, tenía que poner tanto de un medicamento, tanto del otro. Nos preguntaba, ¿Cuánta cantidad tenía que ser de cada medicamento? Por ahí nos retaba un poco y seguíamos. Los nervios que uno se agarra cuando uno empieza a hacer algo. Era muy buena persona. </p><p>
¿Salía mucho al campo, a ver a pacientes?, ¿Ya había recorridas  del hospital por la zona rural? <br />
No, en ese tiempo únicamente la atención que había en la salita y nada más. Qué era atrás del Guardaparque. Un lugar muy chiquito. Pero tenía un baño ahí atrás, una piletita, una sala grande que nosotros la dividimos. Después cuando vino, no me acuerdo qué médico fue (Dr. Feliu), qué ya bueno, teníamos  el hospital grande, entonces ahí ya sí empezamos a salir, a hacer las vacunas, a recorrer todo hasta el Rincón por todos lados, para este otro lado hasta Huemul… teníamos que subir a arriba donde están los Quintriqueos. Salíamos en un jeep. Era el doctor Arraiz. En su gestión se arma el Hospital. Ahí fue cuando ya teníamos internados. </p><p>
¿Qué recuerda de esos viejos pobladores rurales? ¡Usted los debe haber conocido!<br />
Me  acuerdo. Una vez fui, nos dice el doctor: - Bueno, Runi, dice:- a prepararse porque vamos a ir a hacer la vacunación a la Isla Victoria que había  chicos internado allá, o sea que vivían en una escuela, llevaban chicos de acá también, para allá, por ejemplo, los Chabol, los más grandecitos, aprendieron ahí en la Isla Victoria. Bueno, esa noche nos quedamos ahí, que me acuerdo que andaba un león ( puma), hubo un... zoológico, donde había pavos reales, de todo un poco y se rompió (el cerco) donde los tenían, así que empezaron a andar por afuera. Se tenían que cuidar cuando salían a la noche. <br />
De ahí teníamos que pasar al otro lado del lago, a la Estanzuela. Ahí vivían los Eggers y cuando le avisaron que íbamos... Ah, bueno, que vengan, los vamos a esperar acá, con una asadito. Cuando llegamos allá, este... fue tan gracioso. Uy, pensamos nosotros, un ternerito nuevo, algo así. Bueno, la cosa que lo hicieron y comimos, y cuando nos quisimos acordar, ¿A que no saben qué están comiendo? Los potrillitos recién nacidos. Nos queríamos  morir.  Bueno, la cosa que comimos y de ahí seguimos, toda la costa, hasta llegar a los Martínez, a los Chabol. <br />
Y recuerda alguna otra anécdota cuando iban para la zona de Santa María o de los Quintriqueos, porque eran culturas también diferentes, unos eran italianos, otros eran Mapuche, cada uno con su... <br />
Con su forma de ser, sí, la verdad que conocimos a los… Tanta gente que se me vuelan los apellidos, ahora... Bueno, para aquel lado no me acuerdo mucho. Después para este lado estaban los Guananja, que también para el Rincón... Ay, como que se llamaban... Cui Cui. Estaba don Mateo Cui Cui. Estaban solos los viejitos, metidos en el bosque. (Brazo Rincón). Del  puente del Totoral, por ahí, para adentro estaban metidos ahí entre los árboles. Era una casita muy precaria.  Tenían piso de tierra. Tenían fogón. Era bien rústico. Y ahí estaba todo negro por el humo. Yo no sé cómo vivían tantos años,  esa gente. Bueno, después estaba  Don Valentín, también por allá. Valentín Monsalve con toda su familia. Y los Sobarzos, sí. Quedan muchos también, ¿no? Los Meier, los Colleti que eran un montón más. Sí, vivían allá todos. Después vino la policía que estuvo ahí. Creo que era un Barria, el primer policía que vino, que estaba apostado en la cruzada para del río Correntoso. <br />
¿Tiene alguna anécdota en todo tu trabajo? <br />
Lo que sí trágico era lo que pasaba en Traful, se mataban los hermanos, unos con otros. A uno lo llevaron a la salita allá, que lo tuvieron no sé cuántos días en... creo que en Gendarmería. Y después cuando más o menos se dieron cuenta como había sido, los llevaron a la salita para hacerle la autopsia. Teníamos que sacarle todas las balas que tenía metidas en el cuerpo. Eso sí que fue trágico. Porque estaba bien hacer las inyecciones, hacer curaciones o un parto. Todo eso más o menos pasaba. Pero tener que buscar donde estaba las balas no era tan lindo. Un olor había ya que mis compañeras no aguantaron. Pero bueno, había que hacerlo. Me acuerdo que le sacamos como 10 o 12. No me acuerdo cuántos balazos. Por todos lados tuvimos que abrirlo. Para mí que eso más lo hicieron para ver si aguantábamos. Porque no creo que haya sido tanta la importancia que tenía de sacarle todas las balas  después que estaba cuanto tiempo muerto. Pero bueno. <br />
La infancia en Inacayal</p><p>
Teníamos vacas para ordeñar, caballos, ovejas que había que cuidar. Una vez vino un perro, me las tiró todas para la orilla del lago. ¡Qué manera de sufrir! Porque una vez que se les moja la lana quedan pesadas y si no pueden salir mueren ahí adentro. También había que ordeñar, vender la leche. Mi papá tenía animales y terneros. <br />
¿Ya venían estudiantes a Inacayal en esa época? <br />
No, sabían venir doctores, de vez en cuanto sabían venir los estudiantes pero los que ya estaban por recibirse. <br />
¿Cómo eran las instalaciones? <br />
Primero era el chalet chico que se le llamaba que se quemó desgraciadamente porque era tan lindo. Ahí vivíamos nosotros, verano e invierno.  El chalet grande era el de piedra. Después hicieron el comedor, con la cocina en la cabaña. Al principio iba a ser cabaña normal después le hicieron cocina, comedor y... ya venían a almorzar todos los estudiantes. Después hicieron las cabañas del frente, que me imagino que conoce. Teníamos una casita chica arriba. Y ahí había galpones. El galpón donde guardábamos el pasto. El pasto que cortábamos nosotros y después había que juntar todo. Rastrillar, subirlo al carro, llevarlo al galpón. Después había que pisotear todo eso. Hacer los jardines, hacer la huerta arriba. Había que juntar los animales, meter cada animal en cada lugar. Que ahora ese lugar donde poníamos los animales lo hicieron un comedor. </p><p>
Nosotros cuando se quemó el chalet chico que le llamábamos, nosotros vivíamos ahí en el invierno. ¿Por qué? Porque si dejábamos solo, abrían las persianas y se metían a la casa y se llevaban las frazadas y los colchones. Así que había que estar cuidando todo el tiempo. Ahí aprendí a tirar con el rifle. Empezaban los perros a ladrar y había que salir porque mi papá con su problema en las rodillas andaba mal, tenía que salir yo. Yo tiraba para arriba  cosa que se asusten. <br />
Teníamos pavos, que se escapaban, se iban para la Granja de Hortensia Hensel. En la Granja tenían una quinta enorme. Así que teníamos que estar pendiente que no se metan ahí y hagan lio. <br />
Teníamos una vaca que se metía en la quinta de la escuela, la 104 en la Villa. Era un plato, con los cuernos levantaba la cadena de la tranquera y se metía dentro. Un día me llamaba la directora y me dice:- Mirá Runi lo que ha hecho tu vaca. No es mía le decía yo, será de mi papá, me daba rabia porque teníamos que estar atrás de los animales todo el tiempo. Mi papá decía que por culpa de nosotros que no la habíamos cuidado, no le habíamos enseñado. ¡Sí era más viva la vaca! Terminó cortándole los cuernos y le puso una madera delante. Con la madera delante, todo seguía igual, ja, ja.<br />
¿De cuántos años se fue usted de ahí de la UBA? <br />
Yo tenía... 25 me parece.<br />
 ¿Ahí cuando empieza a viajar a Buenos Aires? <br />
Antes viajé a Buenos Aires, bueno, después volví otra vez al hospital, seguí trabajando en el hospital. Ya sabía más la historia de todo lo que había aprendido en los partos, porque siempre encaré para algunos hospitales para trabajar. Después estuve por Mendoza y Córdoba.<br />
Al final me volví a Villa La Angostura y empecé a trabajar en el Messidor en 1977. Hacía tanto de cocinera como de lavandera como de todo. Pero en realidad mi trabajo era enfermería. </p><p>
Cuando se fue Isabel (Martínez de Perón) entre yo y ahí empezaron a venir de todo. Pasando por los del Ejército, por los Gobernadores, los Ministros, el Presidente y cuantas cosas. Yo con el que hablé fue con Menen, cuando se hizo la picadura del... (risas).<br />
Estuve hasta que me jubilé a los 58 años. Pero siempre haciendo el mismo trabajo. Visitando los enfermos. Haciéndole los controles. Haciéndole con la presión. Siempre la misma historia alrededor. Después también lo que ayudé a hacer fue buscar la cantidad de chicos que había cuando quisieron hacer la 341... Y  también hice el censo para los chiquitos para mandarlos al jardín. Y después para la escuela de acá atrás. Y ahora último para el último jardín, sí que no, ya no. <br />
No salí porque empecé con el asunto de la Capilla. Trabajaba con la Capilla para los velorios para... Cuando venían los grupos de chicos que venían a misionar. Trabajaba ahí para terminar un poco más esa Capilla (Las Margaritas). La remamos con algunos vecinos, hacíamos empanadas y vendíamos para cuando había que comprar el cemento, siempre había un porqué para tener que hacer alguna compra. <br />
Ahora a los 81 años, se me ocurre de hacer nada más,  algún tejido, un poquito. Descansar un poco. Vamos a ver hasta cuando me va a dar fuerzas Diosito. </p><p>
Me quiere contar un poquito más de sus compañeras, las enfermeras. <br />
El drama fue que yo con ellas ya no tuve más, porque cuando yo me vine a trabajar otra vez en la UBA. Y ahí fue un empezar a trabajar. También a ayudarles ahí en el Hospital, así que andaba un poco por cada lado. Porque ella  Margarita Cárdenas por ejemplo falleció  al poco tiempo que se vino, de que se recibió vino acá la Villa. Y la otra que era la última compañera que tuve también. Se fue. Se fue a Buenos Aires, no sé dónde. Así que no. No supe más nada. Se llamaba Mirta Martínez. </p><p>
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<br />
</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/265">For more (including 12 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-29T13:13:16+00:00</published>
    <updated>2024-07-01T22:34:17+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Doña Margarita Cárdenas, primera enfermera diplomada de Villa La Angostura – Historias de vida - Historia de la historia regional<br />
Por Gerardo Ghioldi para Archivos del Sur<br />
Subcomisión de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer – Villa La Angostura<br />
]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/5955da208d2b4e29be3879053df5f022.jpg" alt="Margarita Cárdenas" /><br/><p><strong><em>Doña Margarita Cárdenas nació un 5 de septiembre de 1939 en el curiosamente llamado pueblo de Los Lagos hoy conocido mundialmente como Villa La Angostura.<br />
En el documento de identidad quedaron reflejados la tez trigueña, la baja altura de doña Margarita, un metro con 43 cm. y la misma sonrisa pícara de su hijo Miguel Cárdenas, quien nos ha ayudado en esta recuperación de la historia de vida de su mamá.<br />
</em></strong></p><p><span style="vertical-align: inherit;"><span style="vertical-align: inherit;">Doña Margarita fue hija de don Juan Cárdenas (originario de Chiloé) y doña María Isabel Catalanes nacida en el paraje Correntoso en 1906. Sus padres eran argentinos y se llamaban Dominga Álvarez y Juan Catalanes, quedando huérfana a los dos años de edad. Fue acogida y criada por la familia Antriao a la cual recordaba con gran cariño. Siendo muy pequeña Margarita, viaja con sus padres a Puerto Montt, a través del paso Pérez Rosales con destino Chiloé, allí conoce a sus abuelos Juan Ignacio Cárdenas y Margarita Torres. Al regresar con sus padres al paraje Correntoso, don Ignacio Antriao les permite poblar a sus padres un espacio de tierra dentro del lote 9 de la Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi en lo que hoy es el barrio Peumayen. Una gran quinta rodeada por un cerco de palo a pique la acompañó durante su infancia, junto a sus hermanas y hermanos menores Irma, Arturo, Bernardo, Juan Ángel, Lidia, Juan Carlos, ya en la década de los 60, arriba a la familia Ysabel. Aprendió a leer y escribir en la escuela 104 cuando estaba ubicada en el camino al Puerto de Villa La Angostura (hoy Planta de Campamentos). A mediados de la década del ´50 del siglo pasado, siendo muy jovencita, se traslada a Neuquén Capital para trabajar y también a cumplir su sueño. La ordenanza que muchos años después le otorgaría la Mutisia de Plata aseveraba… que con solo 16 años de edad se alejaba de su lugar natal, ese pequeño caserío inhóspito como todo pueblo de cordillera, casi aislado con escasa comunicación terrestre. Como nos contará el Dr. Wille Arrue, el territorio neuquino en esos años (1957), accedió a la categoría de provincia. La salud de aquellos neuquinos era muy precaria, con índices paupérrimos: Para ubicarnos en el tiempo de la salud de los neuquinos apelamos al trabajo de Fernando Casullo de la Universidad del Comahue que deja bien claro de dónde se venía y que significó el revolucionario Plan de Salud neuquina se implementó a fines de los años 50 y muy especialmente a partir de 1970 durante el gobierno de Felipe Sapag. …En lo que respecta a la problemática de la salud pública afirmaba enfáticamente que “la protección sanitaria debe llegar hasta el último rincón de la provincia” y que para ello era necesario “dotar a los centros asistenciales fijos y crear una asistencia ambulatoria que proteja la población y en especial a la niñez”. Pero si los discursos de Sapag encontraron una calurosa recepción en la sociedad neuquina, esto se debía a que reflejaban una penosa realidad que se hacía especialmente grave en el terreno sanitario. Puede que algunas cifras nos traigan algunas pistas sobre un panorama que era todo menos halagüeño. La provincia, según el Censo Nacional de 1960, contaba con cerca de 110.000 habitantes. En este marco poblacional, la cantidad de recursos humanos contemplados en el sistema de salud era exigua. El total de médicos existente en la provincia tan sólo era de 35, lo que equivaldría a un facultativo cada 3.000 personas.Un panorama no muy diferente se observa en la distribución de camas, que a nivel provincial rondaba las 20 cada 10.000 personas. En lo que se refiere a cantidad de establecimientos, el cuadro era igual de sombrío: los nosocomios que brindaban servicio de internacionalización no alcanzaban a uno cada 10.000 personas en toda la provincia; mientras que los establecimientos sin internacionalización, base de la atención primaria de la salud, tan solo alcanzaba a uno cada 25.000 habitantes… Esta estructura sanitaria, precaria como era, no pudo hacer frente a las necesidades de una población escasa pero muy dispersa geográficamente. Las limitaciones de este sistema de salud se reflejan, por ejemplo, en la esperanza de vida al nacer, que apenas alcanzaba los 47 años. En gran medida esto se explicaba por la elevada mortalidad infantil que registraba la provincia. En 1960, dicha tasa era, con una tasa de 117,9 por mil, una de las más altas del país… en el sur neuquino, mostraba un preocupante 134,1 por mil… … Frente a esta situación, el gobierno que Felipe Sapag Entre 1963 y 1966 se desarrolló una serie de políticas con las que pretendía responder a las problemáticas sanitarias de la provincia. En materia de recursos humanos, mediante el nombramiento de profesionales en el subsistema público, el gobierno provincial pretendía poner “todos los esfuerzos y recursos para revertir esta pavorosa carencia de protección sanitaria… Fue por decreto del Gobernador del 14 de marzo de 1958 donde se creó la Escuela de Auxiliares Técnicos de la Medicina. Fue en este marco que el sueño de Margarita Cárdenas junto a sus 7 compañeras se hizo realidad y lograron egresar en la primera promoción de la Escuela de Auxiliares Técnicos de la Medicina de Neuquén. El grupo de las 8, como se las conocía en Plan de Salud, abrió la posibilidad a esos primeros médicos de contar con el apoyo técnico y profesional del cuerpo de enfermeras. A las egresadas se les sumó también otro importante grupo de enfermeras que aunque no tenían el título ya ejercían en la práctica en las salas de primeros auxilios en cada paraje neuquino como es el caso de Runilda Palma en Villa la Angostura. También en paralelo llegarían los primeros agentes sanitarios que los podríamos denominar como los baqueanos del sistema de salud. Luego de capacitarse, Margarita regresó a la localidad para prestar servicios en el Hospital local que ya atendía a todo el Departamento Los Lagos, Villa Traful, La Lipela, Cuyin Manzano, el Perilago Nahuel Huapi e Isla Victoria. Grabado por aquellos niños angosturenses en la famosa Campaña contra la Difteria realizada por la Provincia y que fue llevada a cabo casa por casa en todos los lugares fue planificada por Margarita. Fallece muy joven a la edad de 35 años, un 24 de diciembre de 1974. En el 2008 se le otorga la Mutisia de Plata post mortem. Es justo reconocerlas a esas 8 esforzadas enfermeras de Neuquén que abrieron un camino clave en la Salud Neuquina: María Argentina Muñoz,Juana Rodríguez, Olga Reyes, Evangelina Diocares, Ilda San Martin, Marta Ojeda, María del Carmen Camprubi y la recordada Margarita Cárdenas por Villa La Angostura. Extrajimos las valiosas palabras de sus compañeras de estudios en aquel lejano 1958, cuando solicitaron que se designara a la flamante sala de enfermería del nuevo hospital angosturense con su nombre: “Fundamentamos esta solicitud, dado que Margarita formó parte de la PRIMERA PROMOCIÓN DE OCHO ENFERMERAS de la Provincia, asignada por el Ministerio de Salud de ese entonces a prestar servicio en el hospital de esta localidad ya todo el Departamento Los Lagos, correspondiéndole el registro de Matrícula prof. an° 23, del libro n° 01, f° n° 25, inscripción realizada en el año 1965, siendo la PRIMERA ENFERMERA NATIVA de Villa la Angostura… …el humilde hogar de Margarita se transformaba en abrigo para quienes vivían en los parajes distantes , especialmente a niños, que una vez atendidos por el hospital no podían regresar a su lugar. Sucesos como los mencionados son más que suficientes para demostrar cabalmente su personalidad caracterizada por un profundo compromiso SOLIDARIO Y ALTRUISTA… El Dr. Wille Arrue recuerda a las enfermeras a fines de la década del 70 en el hospital local: …Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto de vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, la recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región. , muy buena persona, nos ha informado mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante…Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fueron la base junto al Dr. Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura… Un día de 2013 las compañeras de Margarita llegaron a Villa La Angostura y solicitaron a la directora del hospital Dr. Oscar Arraiz de Villa la Angostura, Dra. Alejandra Piedecasas junto a familiares y vecinos de la localidad la imposición del nombre Margarita Cárdenas a la sala de enfermería del hospital local. Un año más tarde se realizó el acto donde se hizo efectiva la petición. Fuentes consultadas “Lo saludable de tener a mano un intelectual en el Estado: Alberto Del Vas y el Plan de Salud Neuquino”. Fernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del Sur“Fundamentamos esta solicitud, dado que Margarita formó parte de la PRIMERA PROMOCION DE OCHO ENFERMERAS de la Provincia, asignada por el Ministerio de Salud de ese entonces a prestar servicio en el hospital de esta localidad ya todo el Departamento Los Lagos, correspondiéndole el registro de Matrícula prof. an° 23, del libro n° 01, f° n° 25, inscripción realizada en el año 1965, siendo la PRIMERA ENFERMERA NATIVA de Villa la Angostura… …el humilde hogar de Margarita se transformaba en abrigo para quienes vivían en los parajes distantes , especialmente a niños, que una vez atendidos por el hospital no podían regresar a su lugar. Sucesos como los mencionados son más que suficientes para demostrar cabalmente su personalidad caracterizada por un profundo compromiso SOLIDARIO Y ALTRUISTA… El Dr. Wille Arrue recuerda a las enfermeras a fines de la década del 70 en el hospital local: …Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto de vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, la recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región. , muy buena persona, nos ha informado mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante…Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fueron la base junto al Dr. Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura… Un día de 2013 las compañeras de Margarita llegaron a Villa La Angostura y solicitaron a la directora del hospital Dr. Oscar Arraiz de Villa la Angostura, Dra. Alejandra Piedecasas junto a familiares y vecinos de la localidad la imposición del nombre Margarita Cárdenas a la sala de enfermería del hospital local. Un año más tarde se realizó el acto donde se hizo efectiva la petición. Fuentes consultadas “Lo saludable de tener a mano un intelectual en el Estado: Alberto Del Vas y el Plan de Salud Neuquino”. Fernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del Sur“Fundamentamos esta solicitud, dado que Margarita formó parte de la PRIMERA PROMOCION DE OCHO ENFERMERAS de la Provincia, asignada por el Ministerio de Salud de ese entonces a prestar servicio en el hospital de esta localidad ya todo el Departamento Los Lagos, correspondiéndole el registro de Matrícula prof. an° 23, del libro n° 01, f° n° 25, inscripción realizada en el año 1965, siendo la PRIMERA ENFERMERA NATIVA de Villa la Angostura… …el humilde hogar de Margarita se transformaba en abrigo para quienes vivían en los parajes distantes , especialmente a niños, que una vez atendidos por el hospital no podían regresar a su lugar. Sucesos como los mencionados son más que suficientes para demostrar cabalmente su personalidad caracterizada por un profundo compromiso SOLIDARIO Y ALTRUISTA… El Dr. Wille Arrue recuerda a las enfermeras a fines de la década del 70 en el hospital local: …Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto de vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, la recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región. , muy buena persona, nos ha informado mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante…Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fueron la base junto al Dr. Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura… Un día de 2013 las compañeras de Margarita llegaron a Villa La Angostura y solicitaron a la directora del hospital Dr. Oscar Arraiz de Villa la Angostura, Dra. Alejandra Piedecasas junto a familiares y vecinos de la localidad la imposición del nombre Margarita Cárdenas a la sala de enfermería del hospital local. Un año más tarde se realizó el acto donde se hizo efectiva la petición. Fuentes consultadas “Lo saludable de tener a mano un intelectual en el Estado: Alberto Del Vas y el Plan de Salud Neuquino”. Fernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del SurSucesos como los mencionados son más que suficientes para demostrar cabalmente su personalidad caracterizada por un profundo compromiso SOLIDARIO Y ALTRUISTA… El Dr. Wille Arrue recuerda a las enfermeras a fines de la década del 70 en el hospital local: …Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, el recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región. , muy buena persona, nos ayudó mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante…Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fueron la base junto al Dr. Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura… Un día de 2013 las compañeras de Margarita llegaron a Villa La Angostura y solicitaron a la directora del hospital Dr. Oscar Arraiz de Villa la Angostura, Dra Alejandra Piedecasas junto a familiares y vecinos de la localidad la imposición del nombre Margarita Cárdenas a la sala de enfermería del hospital local. Un año más tarde se realizó el acto donde se hizo efectiva la petición. Fuentes consultadas “Lo saludable de tener a mano un intelectual en el Estado: Alberto Del Vas y el Plan de Salud Neuquino”. Fernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del SurSucesos como los mencionados son más que suficientes para demostrar cabalmente su personalidad caracterizada por un profundo compromiso SOLIDARIO Y ALTRUISTA… El Dr. Wille Arrue recuerda a las enfermeras a fines de la década del 70 en el hospital local: …Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto de vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, la recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región. , muy buena persona, nos ha informado mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante…Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fueron la base junto al Dr. Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura… Un día de 2013 las compañeras de Margarita llegaron a Villa La Angostura y solicitaron a la directora del hospital Dr. Oscar Arraiz de Villa la Angostura, Dra. Alejandra Piedecasas junto a familiares y vecinos de la localidad la imposición del nombre Margarita Cárdenas a la sala de enfermería del hospital local. Un año más tarde se realizó el acto donde se hizo efectiva la petición. Fuentes consultadas “Lo saludable de tener a mano un intelectual en el Estado: Alberto Del Vas y el Plan de Salud Neuquino”. Fernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del SurFernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del SurFernando Casullo UNRN-UNCo Entrevista personal Dr Wille Arrue Entrevista personal Miguel Cárdenas Archivo fotográfico familiar Cárdenas Archivo Concejo Deliberante VLA Diario Andino Seguinos en Facebook Instagram Archivos del Sur</span></span><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/CGFxyUau08Q?si=7MU8l9UWJY2L0wvJ" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/1JeH9adqAKc?si=AQUnK0EQeV_s9BkG" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/264">For more (including 14 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-27T19:06:08+00:00</published>
    <updated>2024-06-28T14:15:02+00:00</updated>
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      <name>Archivos del Sur</name>
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    <title type="html"><![CDATA[Wille Arrue y sus recuerdos de &quot;un pueblo simpático&quot; – Archivos del Sur comparte una entrevista dónde Arrue recuerda cómo era la vida junto a Oscar Arraiz, Margarita Cárdenas, Erminda Urra, Claudina Rañiman y Jorge Matias . Por Gerardo Ghioldi]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/4df4c8863cd5db5afc6456c3f003b838.jpg" alt="Margarita Cardenas y enfermeras del sistema de salud neuquino - decada del 60" /><br/><p><strong><em>En esta cuarta entrega recuperamos la experiencia de Wille Arrue en el flamante hospital “viejo” construido a la vera de la laguna Calafate cuando la Villa era una aldea de montaña en aquellos lejanos 1974. El médico Oscar Arraiz, las enfermeras Margarita Cárdenas y Erminda Urra, el chofer Jorge Matias, la cocinera Claudina Rañiman, sobre el fantasma y don Cárcamo. Sus libros, su pasión por la literatura, el Plan de Salud neuquino, sus orígenes y sus fuertes debilidades actuales.</p><p>
No estamos en una película de zombies de la sociedad netflixiana, estamos en la cruel realidad pandémica que nos obliga a la sociedad neuquina en general y a sus dirigentes en especial a repensar y dinamizar un nuevo Plan de Salud.</p><p>
El compromiso social de Arrue, plasmado desde niño cuando acompañaba a su padre abogado a visitar a los desheredados de siempre en las cárceles correntinas lo llevó a tener un conocimiento muy profundo de las múltiples sociedades que integran a Neuquén. Su sabiduría sobre la medicina mapuche, sus terapias comunitarias, los grupos de adicciones varias, entre ellas el alcoholismo serán temas de próximas entrevistas. Son varios los libros escritos por Wille, en especial “De la Médica y el Terapeuta” escrito junto a la antropóloga Beatriz Kalinsky marca un antes y un después en cómo abordar desde la interculturalidad la salud en el sur de la provincia de Neuquén.</em></strong></p><p>Les dejamos como aperitivo la entrevista realizada por Roberto Castillo, agente sanitario de San Martín de los Andes, en la cual nos revela la complejidad fascinante que aporta el pueblo mapuche a la visión occidental de la sociedad neuquina.</p><p>
…“Esta entrevista la realicé el día 11 de febrero de 1988 por la tarde. Como tenía que avisar sobre la desparasitación de los perros al sector Chapelco Chico fue así como llegué al lugar. En la casa n°9 vive doña Sofía, con su hija Tránsito y su nieta Sofía. Al lado está el hijo casado con sus tres hijos y su señora. Cuando llegué ese día a la casa n°9, de a caballo, por supuesto, después de haber visitado a otras familias, encuentro a doña Sofía tejiendo en un telar. Estaba haciendo un matrón, me invitó a bajarme del caballo. Me bajé y la fui a saludar. Me saludó muy amable, y como es común de preguntar ¿Cómo anda?, me contestó preocupada. Y yo curioso, ¿por qué la preocupación? Y empezó a contar el porqué de su preocupación.</p><p>
Y dijo: Hoy, cuando me levanté y después que me senté a tomar unos mates, vino una gallina a la puerta y cantó  como si fuera un gallo, aleteó como los gallos y se mandó tres cantos. Entonces, me voy a morir, fue diciendo la anciana de ochenta y tres años de edad.</p><p>
Y yo, que no soy lerdo para contestar le dije: ¡qué se va a morir, doña! Si hasta parece más joven que yo. No, me dijo: ¿Sabe por qué le digo? Cuando mi mamá vivía, una gallina vino a la puerta de la cocina y cantó como un gallo y mi mamá dijo: Malas noticias, tal vez, me voy a morir. Y así fue. Al poco tiempo se murió. Y ahora me toca a mí. Y después me dijo, deme las medidas de su recao (montura) que le voy hacer una pelera, para dejarle un recuerdo. Y yo asombrado le dije que bueno.</p><p>
A la semana me mandó con su hijo el regalo, que hoy todavía tengo de recuerdo. Tres meses después supe que murió. Y que me ha quedado este recuerdo, el relato y la pelera, recuerdos de doña Sofia. Cosas como estas se comentan en el campo y que, a veces, poco se creen. Los testigos fueron quienes estaban en ese momento: dos hijos, cuatro nietos y la nuera de la anciana.</p><p>
Publicado en “De la Medica y el Terapeuta” de Wille Arrue y Beatriz Kalinsky</p><p>
</p><p>
4° entrevista a Wille Arrue</p><p>
¿Cómo era el pueblo de Villa La Angostura cuando llegaste en el ´74?</p><p>
Era parecido a una aldea de montaña, era un pueblo muy simpático aunque diferente a la norteña. En el noreste por ejemplo son muy expansivos, acá no. Hay mucha más reserva. A mí me impactó el tema de la connotación de lo originario, que le da una impronta propia a nuestro ambiente social. Tenés la diversidad de los pueblos: los integrantes del pueblo originarios de origen Mapuche Tehuelche, los criollos que llegaron de Chile en buena proporción, después la fuerte inmigración de las grandes ciudades del país, y la inmigración importante que viene del exterior, en especial de Europa. Ese perfil de la diversidad me llamó poderosamente la atención, todo  dentro de un contexto natural grandioso, con los bosques y lagos. Quiero decir que Neuquén tiene una gran diversidad. Tenés la zona zapalina, la zona centro y el norte neuquino que es mucho más expansivo que la sociedad del sur neuquino.</p><p>
El Hospital de Villa La Angostura en 1974  era un hospital muy familiar, dos médicos, muy pocas enfermeras y un chofer que se ocupaba de todo. Se hacía de todo, siempre recuerdo una anécdota: la cuestión es que yo recién había llegado al hospital. Estaba tomando mate, había sido un día de mucho trabajo. Siempre que uno llega a un hospital chico está muy observado por los vecinos para ver qué cosas sabe hacer y  bueno, Oscar Arraiz había estado sin vacaciones en mucho tiempo, el pobre estaba destruido porque había aguantado el hospital en soledad como médico, es cierto que tenía enfermeras maravillosas, dos de ellas eran Marga Cárdenas y Erminda Urra, un chofer Jorge Matias que era una garantía de todo, nos sacaba de apuro. Éramos muy poquitos, la cocinera Claudina Rañiman que hacía unas empanadas maravillosas.</p><p>
Carcamo</p><p>
Todo era muy familiar, bueno, estaba tomando mate y veo una camioneta en la bajada al hospital que “culatea” y llega a toda velocidad. Sale Erminda y lo bajan a un señor. En seguida dejo el mate y voy a ver de qué se trataba. Pobre hombre estaba en coma, inconsciente. Mientras le hacía las primeras intervenciones y lo canalizaba, me comentan que en ese tiempo se estaban haciendo muchas obras de Vialidad, había un grupo de Vialidad muy fuerte en Angostura dirigido por el ingeniero Néstor Eishart.</p><p>
Estaban haciendo el puente sobre el rio Bonito, una obra importante, el rio corre bien abajo, es un puente alto y estaban con una vibradora. Un señor de nombre Cárcamo muy conocido en el pueblo, se había caído del puente y le cayó la vibradora atrás, quedó colgado de una de las vigas y atrás le cae la vibradora en la cabeza. Tenía múltiples golpes por todos lados. Mientras me explicaban todo esto, me di cuenta que este hombre necesitaba un hospital con un quirófano ya que era muy probable que necesitara una intervención quirúrgica, y me dije: no voy a perder el tiempo en radiografías, teníamos un aparato de radiografía portátil pero que no era garantía de nada. Traté sacarlo del shock y trasladarlo. Le digo a Erminda que estaba sola en el Hospital, por favor dígale a Jorge Matias y me dice: Jorge no está, se está por casar y usted le autorizó para que vaya a buscar unos papeles a Bariloche. ¡Cierto! Me había olvidado.</p><p>
En ese momento yo no conocía a nadie, que recursos había en la comunidad. El único recurso que tenía claro era el Hospital y teníamos una ambulancia era una pick up Ford V8, una maravilla, Jorge la tenía impecable y me dije: Erminda no podía acompañarlos ya que teníamos dos pacientes graves en el Hospital, entonces le colocamos suero  a Cárcamo, lo teníamos recuperado con la presión y me puse a manejar yo.  Me acompañó la señora de Cárcamo con un hijito recién nacido adelante, bueno, empezamos a meterle, pero el tema es que yo no había manejado nunca una camioneta y menos una ambulancia. El ripio en esa época estaba flojo porque habían pasado la máquina, la cuestión es que había una curva promediando el recorrido a Bariloche, la venía llevando bien pero la camioneta entra a derrapar, entra a dar vueltas y… volcamos.</p><p>
Te imaginás, yo pensaba en el pobre Cárcamo que después de la paliza que se pegó en el puente del rio Bonito encima venimos a volcar. Yo estaba patas para arriba, quería salir. Abrí la puerta y estábamos al borde del vacío. Cerré la puerta. Del otro lado no podía salir y cuando estaba por pegarle el tacazo para romper el vidrio para salir por adelante siento un ruido a metal. “Trácate”, “trácate”.</p><p>
¿Eran fantasmas? ¡No! Era Cárcamo que se había despertado, había salido del coma y con el suero en la mano abrió la puerta y sacó primero a su hijito y después a su señora y por último al médico que lo tenía que cuidar que era yo. Mira el papelón, del punto de vista de la medicina hegemónica, el médico estaba totalmente destruido. Entonces había que trasladarlo a Cárcamo a Bariloche y siento que se  acerca un auto que era el de la ingeniera.</p><p>
Bueno, ahora te voy a contar el relato de la señora de Pablo Dragan  que era una ingeniera que estaba con el tema del camino:   “Lo primero que hago es ver nuestra ambulancia y a un señor que estaba buscando algo en la cabina”, (ese era yo que estaba buscando mi maletín). “Veo una señora con un niñito al costado del camino y veo un “fantasma” al costado de la ruta haciendo dedo con un frasco de suero en la mano”. El fantasma era Cárcamo, que estaba haciendo dedo. Era un fantasma porque Erminda le había puesto un camisón blanco de los que se usaban antes en el hospital. Así es el relato del fantasma de la Angostura. Así lo tengo escrito. (Artículos Regionales, libro totalmente agotado por Wille Arrue)</p><p>
¿Y que fue de la vida de don Cárcamo?</p><p>
Se salvó, llegamos al hospital de Bariloche, afortunadamente no tuvimos ninguna lesión, pero Cárcamo con toda esta historia quedó internado como doce días. Los médicos del hospital de Bariloche no podían creer que no tuvieran que operarlo, no tenía nada, lo que tenía era una conmoción cerebral por el golpe recibido. Salió de esa y estuvo perfecto.</p><p>
<br />
Con el tiempo pasó lo siguiente: yo ya estaba ya en Junín de los Andes, y me pidió el jefe de zona que era Antonio García que fuera a cubrir una guardia de fin de semana en Angostura. Me fui a hacer la guardia y también Erminda Urra estaba de guardia. Era domingo a la madrugada, me golpea la puerta. ¡Doctor! Una señora en trabajo de parto. Las señoras en trabajo de parto suelen elegir la madrugada. Llegué a la salita donde revisábamos y se me fue el sueño. ¡Era la señora de Cárcamo!</p><p>
Te imaginas que revisé todo, no se me podía escapar nada y pensaba pobre mujer, lo que menos quiere es que yo, que de alguna manera fui el culpable de toda la situación del vuelco de Angostura la termine atendiendo en el trabajo de parto. Seguramente estaba complicada, la atiendo, la reviso, bueno y le pregunto: Su marido ¿Cómo anda? Bueno, está ahí afuera esperando. Lo hicimos entrar a Cárcamo, y abrió los ojos grandes.</p><p>
Bueno: Usted seguramente prefiere que haya otro médico para atenderla pero yo era el único. Yo les quería decirles que la veo muy bien a la señora, el niño parecería que está muy bien, podemos llevarla tranquilamente al hospital de San Martín de los Andes para que tenga su parto allá. Ahí se miraron los dos de una forma absolutamente abierta, profunda, inquisitiva y Cárcamo me dice: Mire Doctor yo prefiero que mi señora no sea trasladada porque como médico le tenemos confianza pero como chofer no. Ja, ja.</p><p>
Ahí quedó la historia, todo salió muy bien por suerte, tuvo un niño hermoso, niño que atendí mucho tiempo después ya estando acá en el hospital de SMA, te aclaro que después tuvimos una cierta relación con Cárcamo, muy cordial por cierto.</p><p>
Contanos acerca de las enfermeras del Hospital de Villa La Angostura a principios de los años ´70</p><p>
Marga Cárdenas, era una excelente profesional. Del punto vista técnico era irreprochable, era una persona maravillosa, la recuerdo mucho, siempre fue la persona en quien se podía confiar en lo personal y lo técnico y estaba Erminda que estaba casada con un policía de apellido Nader, era un baqueano de la región, muy buena persona, nos ayudó mucho, era nuestro referente en la Comisaria, siempre el que estaba era Nader. Erminda tenía una voluntad y un tesón. Un compromiso impresionante.</p><p>
Esa dupla de enfermeras era maravillosa, fue la base junto a Oscar Arraiz. Estuvieron muchos años en el hospital de Angostura. Oscar creo que era ecuatoriano, era muy original, uno no sabía si hablaba en serio o en broma, tenía un humor muy especial, pero tenía mucho compromiso con los pacientes.</p><p>
Para comunicarse escribinos a:  archivosdelsurbibbayer@gmail.com</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/263">For more (including 5 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-27T18:04:10+00:00</published>
    <updated>2024-06-27T18:21:28+00:00</updated>
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