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  <title type="text">Archivos del Sur</title>
  <updated>2026-05-15T10:54:19+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Historias del cementerio mapuche Eltuwe en la actual plaza San Martin de Villa La Angostura – El cementerio del Paraje Correntoso]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/a7cba3a2b57d910036143c8aa2766873.jpg" alt="Sepelio de Angelino Livio junto a las familias dolientes Calfueque, Livio, Lagos, Painepe, Pafian, Piman y otras en Villa Traful. Notese el cuero de vaca envolviendo el ataúd" /><br/><p><strong><em>La historia del cementerio mapuche de los Paichil Antriao que luego se convierte en cementerio publico en Villa La Angostura</em></strong></p><p>La presencia del Pueblo Mapuche en la provincia del Neuquén es una verdad absoluta para la mayoría de los neuquinos. Por supuesto hay opiniones minoritarias que avalan la negativa pero son tan absurdas y débiles que no resisten el menor análisis. Esta presencia no está dada solamente por las vivencias de un Pueblo vivo y rebelde que se manifiesta todos los días sino también y en forma primordial por sus rostros en cada ciudad, pueblo o paraje del País de las Manzanas. Que hermoso nombre para designar a un territorio.<br />
Lo que si me llamó la atención hace tres décadas al llegar a la hermosa Villa La Angostura cuando aún era un pequeño pueblo es que no se hablaba de lo mapuce. Estaba absolutamente escondido.  El lonkgo Ernesto Antriao me comentaba : lo que pasa es que“estábamos prohibidos”. </p><p>
Y justamente ese fue el puntapié inicial, la primera pregunta con la cual salimos de nuestro refugio occidental y cristiano que a través de la historia oficial aseveraba: - “Acá no hubo nadie” por lo cual la llegada de los primeros colonos de todas partes del mundo a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX y su esfuerzo increíble por intentar domar a una naturaleza briosa no detentaba ninguna culpa, ninguna conquista, ninguna usurpación a un pueblo que ya vivía en estas cordilleras hace muchísimos años.<br />
Este razonamiento vastamente usado por la historiografía oficial es el que empatiza con el pionero, el primero, el que no tiene cargo de conciencia.</p><p>
Los “indios amigos” como el gran Saihueke se convirtieron en enemigos en muy poco tiempo, los tratados de paz se incumplieron  y a tal punto fue así, que el Estado Argentino a través de su brazo armado decidió que había que exterminarlos porque no facilitaban la “Civilización” en el llamado Triángulo de Oro hoy Neuquén. </p><p>
En 1999 salimos por los barrios populares de Villa La Angostura y a los parajes del departamento Los Lagos en el sur neuquino y empezamos a indagar sobre la pregunta iniciática:- los Mapuce en Villa La Angostura y la región ¿dónde están?</p><p>
Así fue que pudimos escuchar historias acerca del cementerio mapuce en la hoy llamada Plaza San Martín pegadita a la Municipalidad de Villa La Angostura, lugar donde flamea la bandera argentina a los cuatro vientos cordilleranos.</p><p>
 Fue recién en 2006 que llegó a la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer el fascinante libro “Dos Suizos en el Nahuel Huapi” compaginado por Jorge Ardüser que refleja las vivencias de Leonhard Ardusër y Paul Buol en lo que hoy es Puerto Manzano y  sus andanzas por la región en aquel lejano 1913 cuando recién se ponía en marcha el fracasado proyecto de Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi a instancias del gobierno nacional interesado en poblar este territorio. Decía que este libro al cual hay que leer y releer una y otra vez, en su página 143 viene describiendo a los pobladores desde Bárbara Dräsckler, Pablo Mange, Manuel Barbagelata, don Estrada, Antonio Tierno, Froilán Monsalve, José Marimon, Ernesto Mermoud, Elberto Weeks, Ignacio y Bautista  Antriao en Correntoso, también nombra a los Paichil, Cayun, Quintana, Vargas, Domingo Barria, Juliefs, Santos, Santana, Vidal entre otros. Pero lo relevante para esta nota es…detrás del Cementerio indígena está Oliverio (Olivero)…</p><p>
Fue ese día que me dije:- ¡es verdad! todo lo que relataron las segundas y terceras generaciones de aquellos primeros mapuce del linaje Paichil y Antriao que lograron épicamente resistir con su poblamiento en uno de los lotes más importantes de toda la Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi como fue el lote 9 hoy llamado el centro urbano de Villa La Angostura y que después de años de silencio lograron reorganizarse y empezar a descolonizarse lentamente y ser Mapuce nuevamente.<br />
Las primeras preguntas que se dispararon en Archivos del Sur es que si el cementerio es indígena ¿cuantos años tendría para atrás?, ¿quiénes estarían enterrados ahí?, ¿era anterior a la Campaña del Desierto y Villegas?</p><p>
En la semana le pregunté a Lorenzo Loncon, werken del lof Paichil Antriao como eran los llamados cementerios mapuce antes de la llegada del imperio español a estas tierras y nos relató que:- el Eltuwe es lo que conocemos como cementerio y el Elun es dejar, es cuando se deja el cuerpo en ese lugar. Toda la ceremonia duraba 4 días porque el Am, el espíritu se retiraba del cuerpo de a poco. Era una ceremonia colectiva con toda la familia y parientes que llegaban de lugares lejanos donde todos los linajes o Kupan se acercaban a despedirse. En el mundo mapuce se enterraba el cuerpo, no se lo cremaba ya que si se lo hacía, el espíritu no descansa bien. Era muy importante plantar un árbol en especial maitén en esta zona como es el caso del enterratorio del longko Ignacio Antriao enterrado en 1936 frente al hoy edificio de la Municipalidad en la Plaza San Martín. Hoy se puede ver un espléndido Maitén a sus pies. También me contó que: - para el Pueblo Mapuce la vida es un eterno retorno y que la vida no es lineal como la entendemos nosotros sino lo que es el pasado a veces resulta ser futuro por lo cual es tan trascendente nacer como morir. Uno se proyecta en las nuevas generaciones por lo cual es fundamental el valor educativo mapuce de lograr ser Kume Che, buena gente.</p><p>
Por otra parte le pedí sus pareceres al periodista e historiador del mundo mapuce en estos lares, Adrián Moyano y me cuenta:- que el momento de la muerte no estaba regulado por el Estado como en la actualidad y no existían instituciones como el cementerio en la vida mapuce. Antes de la Campaña del Desierto, los enterratorios o eltuwe eran de cada familia o Lof.  Eran secretos porque se sabía que los wingka estaban interesados en el saqueo y no estaban concentrados en solo lugar como en las ciudades que se levantaron sobre el territorio mapuce...<br />
r ...En los casos que el fallecido tuviera un rol importante como longko o machi eran multitudinarios, además en el enterratorio se daba un momento de intercambio y despedida. Se acostumbraba que un Gnempin (narrador mapuce) contara sus hazañas en vida y además se lo lloraba por sobre todas las cosas. Se enterraba a los difuntos con sus mejores vestimentas, con sus caballos, con los aperos, con platería y con alimentos para ayudar acompañar al viajero al Alwe Mapu o Territorio de las Almas. Estos enterratorios no fueron respetados por la “Civilización”  y es tristemente célebre la figura del Perito Pascasio Moreno al respecto...</p><p>
Con estas importantes consideraciones nos adentramos en un trabajo que se realizó desde el Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas llamado “Informe Final del Relevamiento Territorial, Histórico, Social y Cultural de la Comunidad Mapuce lof Paichil Antriao” coordinado por la Confederación Mapuche de Neuquén,  junto al lof Paichil Antriao, historiadores y antropólogos dirigidos por Raúl Díaz de la Universidad del Comahue y la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. Dicho informe se llama “Huellas y Senderos” y fue realizado entre los años 2012 – 2013. En dicho informe hay un capitulo donde la comunidad Paichil Antriao narra sobre el Eltuwe en lo que hoy se llama Villa La Angostura y dice así: </p><p>
Una de las pruebas más categóricas de la presencia ancestral Mapuce en la región norte del Nahuel Huapi es la existencia del Eltuwe mapuce ubicado donde actualmente está la Plaza San Martín, en pleno centro de la ciudad de Villa La Angostura, vecino a un mallín hoy transformado en el Barrio El Once y El Cruce. El Eltuwe estaba ubicado estratégicamente entre los dos lagos Nahuel Huapi y Correntoso. Cada fallecimiento implicaba una procesión que trasladaba al finado desde el primer lugar poblado, que fue la zona de Correntoso distante a unos 4 km, hasta el Eltuwe. Dentro del proceso de invisibilización que impuso el Estado, el traslado de los mayores fallecidos y la destrucción del antiguo cementerio fue un momento especialmente doloroso para la Comunidad.</p><p>
Como bien relata el ex concejal Hugo Montes: “Hablando de entierros, el que es un lugar difícil para el tema mapuce, porque se trata de uno de los lugares en donde están, es el cementerio mapuce. Existe un cementerio mapuce donde está la plaza, y ahí todavía está el logko (Ignacio Antriao), no lo dejaron mover nunca de ahí.”    La existencia de este cementerio quedó asentada en numerosos informes de las distintas Inspecciones de Tierras que llegaban a la zona cuando este territorio pasó a la órbita del Ministerio de Agricultura, específicamente a Tierras y Colonias. En el Eltuwe estuvo sepultada gran parte de la comunidad mapuce originaria hasta el año 1958, momento en el cual se efectiviza su traslado. </p><p>
Juan Carlos Quintriqueo, quien fue peón de la cuadrilla municipal, recuerda así el momento en el cual se trasladó el cementerio: “Nos tocó sacar el cementerio en la placita, a cada doliente le molestó, (…) nosotros andamos arriba de una plaza y no sabemos si hay un finado abajo, porque nunca se alcanza a sacar todo, yo me acuerdo porque yo trabajé ahí, había cajones que estaban desarmándose, y algunos ni estaban, eso fue…en el 58.” </p><p>
La Maldición</p><p>
El ex concejal Hugo Montes interpreta este despojo como una forma de ocultar la prueba más grande que había sobre la preexistencia mapuce: “Nunca se supo porqué sacaron el cementerio y era un cementerio mapuce porque ahí estaba toda la prueba. (El juez de paz Ravena es el que ordena el traslado)  Tal es así que quedó la leyenda: el que toca el cementerio mapuce muere, por eso no lo quieren cambiar ahora tampoco, porque…quien se anima a cambiar el cementerio después de lo que pasó, pero entre la gente se comentó siempre que se murió (el juez Ravena) porque se metió con el cementerio mapuce”. </p><p>
Gloria Antriao, sobrina de Rosenda Antriao y nieta de Juan Bautista Antriao hermano del longko Ignacio Antriao, nos cuenta su conversación con doña Rosenda: “Que ahí estaban sepultados toda la familia anterior de ella y que después fueron trasladados al otro cementerio y que siempre tenía dudas de que hayan sido trasladados todos bien ahí.” </p><p>
Es necesario resaltar que el traslado de los cuerpos de los mayores se hizo de manera violenta, sin ningún cuidado ni respeto. Dos testimonios son evidencia de esto: “Cuando pasaron las máquinas las cabezas rodaban, y los huesos se veían, ellos pasaron algo (al otro cementerio) como para decir “pasamos” pero cuando hicieron la Municipalidad había cabezas que rodaban, me lo contaron eso, cráneos, y por eso dicen que tiene tan mala leche la Villa, porque estamos pisando todos nuestros ancestros”. (Sofia Antriao) </p><p>
“El cementerio como ustedes deben saber, estaba acá, en la placita, donde está la Municipalidad. (…) Deben quedar uno o dos debajo de un maitén que hay todavía, porque no quisimos tirar el maitén, debe quedar alguien abajo y bueno, los sacamos y los llevamos arriba (…) Los echamos en una fosa común de cuatro o cinco metros por dos de ancho y dejamos todos. Los que tenían los dolientes, los que ya sabía la gente, llegaban y decían éste es fulano de tal y entonces se lo enterraba arriba, pero el resto que uno no sabía, todos venían a una sola fosa y habrán cuántos.” (José Elgueta, capataz de la primera Comisión de Fomento de Villa La Angostura)</p><p>
Doña Alicia Livio recordaba en vida como se enterraban los mayores (ya con un sincretismo pronunciado después de la Conquista del Desierto) antes que las costumbres cristianas terminaran por ocultar la dolencia: “Se juntaba toda la gente de antes, los Mapuce. Cuando se moría un familiar todos traían algo, azúcar, yerba. Antes se velaba 48 horas, no como ahora, lo velaban en la cama donde se murió. Si dejó de existir en otro lado lo ponían arriba de una mesa y se carneaba el animal que él más quería (…) los enterraban envueltos en un cuero de vaca y se traía en varones, esas varas largas al hombro, y se caminaba al cementerio, y cada descanso que se hacía, se respetaba ese descanso y ponían una cruz y si se seguía adelante hasta llegar al cementerio.” “Siempre los mayores, todo en mapuce. Se rezaba, se le cantaban los coros que ellos sabían, no es como ahora tan callado, que no le cantan ni una alabanza, nada. (…) después de enterrarlo volvían a almorzar o cenar, después se iban a sus casas, eran muy unidos, todos compartían su parte de dolencia”. </p><p>
<br />
Sin embargo, no todos los mayores fueron sepultados en el Eltuwe antiguo; muchas veces se lo sepultaba en las mismas tierras en las que morían. Es por esto que en la memoria de los hijos de los primeros colonos llegados a la región después de la creación de la Colonia quedó registrado el descubrimiento de enterratorios. </p><p>
Don Mathias recuerda: “El Mermouth (…) sacó entierro ahí en Muelle de Piedra. Si un entierro de oro, de plata, así, claro, si hasta el día de hoy están los agujeros, son los pozos, claro, si la patrona…iban con la Rosa (su mujer) a buscar flechas, a buscar todo ahí, pedazos de cántaros, de ollas de indios, cualquier cosa había”. </p><p>
Doña Coty Carmoney también cuenta de los distintos enterratorios en la zona que demuestran una existencia permanente en el territorio: “Papá dice que cuando estaba trabajando la tierra (en Selvana), encontró una piedra trabajada por indígenas, cuando él estaba arando sacó como un freno, un cantarito, después sacó un cinto. Dijo ¡no! Después escarbó más y sacó un hueso grande que dice que era de gente, tapó todo. Ahí debe estar todo, porque dice que antes enterraban los caciques con todo, con caballo, con todo” “Sé que hay una persona sepultada por Selvana, cerca de los frambuesales, cerca del Messidor, también por Cumelén hay otros sepultados”.</p><p>
A partir de la muerte del longko Ernesto Antriao de la Comunidad Paichil Antriao en el verano del 2016, la comunidad inició un proceso de recuperación de los valores del Eltuwe enterrándolo  por su pedido en las laderas del Belvedere, territorio por el que luchó enérgicamente en los últimos años de su vida.<br />
El padre Rubén Capitanio lo describió de la siguiente forma: -“Ha muerto un hombre digno. Un luchador por los derechos de su pueblo originario. Un hombre honesto que no se dejó vencer por tentadoras ofertas de los corruptos de siempre…” </p><p>
Hoy lo protege y acompaña un Che Mamul mirando al este.</p><p>
Muchas preguntas quedan abiertas en el tintero de la historia del Nahuel Huapi, el próximo domingo la baqueana de Archivos del Sur, la historiadora Mechi Palavecino nos relatará que pasó con el cementerio mapuce devenido en cementerio público y su traslado al lugar actual en 1958.<br />
Al día de hoy no hemos podido rescatar ninguna foto del cementerio en pleno centro de la Villa hasta 1958. Si tenés alguna contactanos.</p><p>
Para más información : http://www.uchileindigena.cl/wp-content/uploads/2016/10/Tayin%CC%83-Mapuche-kimun_29092016-1.pdf</p><p>
Es importante la película documental que realizara Jorge Preloran en 1969 en Ruca Choroy sobre las memorias de don Damacio Caitruz, llamada en su momento “Araucanos de Ruca Choroy” y renombrada en los noventa como Damacio Caitruz. Ver a partir del minuto 23 la ceremonia de despedida de la renombrada machi Margarita Calfuan.<br />
https://www.youtube.com/watch?v=ur3wcC45M0U&amp;ab_channel=MarceloMart%C3%ADn</p><p>
Para comunicarse :<br />
Facebook Archivos del Sur o al correo archivosdelsurbibliobayer@gmail.com<br />
</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/280">For more (including 10 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-07-12T13:08:37+00:00</published>
    <updated>2024-07-12T14:01:37+00:00</updated>
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      <name>Gerardo Ghioldi para Archivos del Sur</name>
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    <title type="html"><![CDATA[Historias de desalojos y resistencias: Elma Quiroga Antriao <br />
<br />
 – Doña Elma Quiroga Antriao recuerda con dramatismo los peores momentos de aprietes en los años 80.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/d38ddc2fcadd977a8a947c1075da46e7.jpg" alt=" Dibujo realizado por el artista Chelo Candia en homenaje a Doña Elma" /><br/><p><strong><em><em>En los últimos dos articulos hicimos un repaso de la presencia preexistente de los Antriao en el llamado paraje Correntoso, en especial en las tierras donde vivieron Juan Bautista Antriao y Carmen Rails, abuelos de Elma Quiroga. Hoy nos meteremos de lleno en como fue la maniobra que intentaron a fines de los ´80 para “trasladar” a doña Rosenda y familia y obtener las costas del Nahuel Huapi para la avanzada inmobiliaria que se desarrollará pocos años después.</em></em></strong></p><p><br />
…Y no tenía ni siquiera un poquito de humanidad de parte de ellos hacia nosotros, porque ¡cómo nos querían sacar con una máquina a nosotros! ¡15 días nos dieron para movernos! Y después cuando yo me iba a salir faltaba un día, decía, viene la topadora, levanta todo y ustedes afuera. Y el señor (...) me decía, yo te cambio el terreno, te doy 10 mil metros acá arriba, donde desalojó a la abuela Saavedra. 10 mil metros me daban allá, los fui a caminar. Y me cansé de caminar, pero había una hija y me dice, allá no tenemos lago ¿dónde nos vamos a bañar? Entonces por eso más, escuché acá a mi compañero (José Miranda), y gracias a Dios, nos quedamos…</p><p>
Una de las hijas de Elma era una niña de 10 años en aquellos momentos de angustia y lo cuenta así:<br />
…Mirá no recuerdo el orden cronológico, si recuerdo de niña, que solía venir la policía, venia gente bien vestida de traje, venía gente con ropa de marca, pensá que nosotros no teníamos ni para la ropa, la comida nunca nos faltó. Un día era pancutra, al otro día harina tostada, al otro día concones y fideos caseros y empezamos de nuevo, no había carne ni yogur ni frutas, solo lo que se cosechaba acá. Era gente que deduzco yo que eran los arquitectos, abogados y contadores. Cuando veo en el título de mi mamá los apellidos Lanusse, Dotras, claro era la gente que venía, no recuerdo que se hayan presentado como abogados o contadores, casi siempre había gente del pueblo y yo no sabía de qué lado estaban porque ellos venían o como resguardando a la gente que visitaban a mi abuela (Rosenda) o si era gente que venía a constatar no sé qué, habría que mirar en los datos históricos quienes estaban en ese momento…<br />
¿Qué le decían a doña Rosenda? <br />
Mira cuando las cosas se ponían pesadas la abuela solía apartarnos un poco, pero cuando ella solía llorar, yo le preguntaba, porque yo dormía con ella en el mismo catre. En ese catre cuando ella lloraba y un día le pregunté:- ¿por qué lloraba de día y de noche?, ¿a que le tenía tanto miedo?, ¿qué era lo que habían hablado ese día? y ella me dijo que en más de una oportunidad la amenazaron con prenderle fuego a ella en la casita con los nietos adentro,  y yo le decía a la abuela que no tuviera miedo que dios nos cuidaba. Usted me enseñó a mí que dios me cuidaba, y yo le decía:- abuela pero dios nos va a cuidar. Pasa que son muchos y tienen mucho poder y dinero. Pero si vos me enseñaste que dios tiene más poder.  <br />
Esas eran las charlas que se daban a la noche antes de dormir, pero la abuela sufrió mucho, fue muy intimidada, ella no tenía ni un abogado, ni gente que la apoyara. A la persona que si recuerdo que nos apoyó que mi abuela manifestaba como amiga era la señora Silvia Capraro, ella a su forma dio testimonio que doña Rosenda era antigua pobladora, no era usurpadora. Ella se preguntaba como demuestro que no soy usurpadora, no le salía la palabra usurpadora. Como demuestro que vivo hace muchos años acá, no hay un papel que lo diga, no vino ninguna persona que diga que había una comunidad o algo que dijera que vivíamos hace muchos años acá, la gente como un intendente que dijera estos son antiguos pobladores, o gente que nació en la tierra o son un pueblo originario, no había nadie… </p><p>
El acoso fue tal que doña Elma casi baja los brazos y se resigna al traslado forzoso. La intervención de su compañero José Miranda nacido en Portezuelo Traful que ya había sufrido un injusto desalojo por parte de Parques Nacionales en 1978 durante la dictadura fue tal que mandó para atrás el plan inicial de quedarse con toda la costa del hoy llamado Puerto Elma, <br />
Asi lo cuenta Elma:<br />
…y acá que está presente José Miranda que es mi compañero, dice:- ¡No! Acá no se van a mover mi familia. “Yo voy a matar un Dotras”, estas fueron las palabras para que pudiera frenar todo lo que estábamos viviendo en ese momento. Yo mato un Dotras pero mi familia va a quedar aquí y yo me voy a ir preso. Fue para que Dotras dijera bueno, se van a quedar aquí, y le voy a entregar el título, la escritura…<br />
…Tenía una casita muy precaria, de 4 por 8, de madera, se llenaba esa casa de abogados, y de autoridades que traía el señor Dotras. En la cual decía que esto era dueño de él. Y yo digo, por qué no reconocer, porque nadie, nadie, vio otra casa que no fuera la de los Antriao legítimos...Ellos murieron como le digo, acá se velaron. Y por qué no lo recuerdan ellos. Por qué no dice: allí vivió Carmen (Rails), era mi abuelita. El Antriao, el hermano del cacique, jamás, nunca, porque (a) ellos no le conviene, porque esta tierra, ellos la tienen destinado como los traen de allá, de hoteles tras hoteles, y este dice que debe ser un suelo que debe ser sí o sí hotel. Que ellos deben cumplir con una ordenanza municipal. Que no se puede hacer casa. ¡Ni se te ocurra, me dice un intendente, hacer casa para tus hijos! Porque eso ¡no! dice. <br />
…¿Cómo le digo? Si no tenía ni para comer, en aquellos años. ¿Cómo voy a tener yo dinero para hacer un hotel? …</p><p>
En la época de los aprietes acompañaban a Dotras una serie de abogados, arquitectos y altos funcionarios del municipio (gestión Marga Moure) junto al juez de paz del momento.<br />
Doña Elma recuerda con cariño a… “el señor Nader de la policía retirado, que fue el único que nos apoyó, junto a  Mariano (Nano) Barria y la señora Silvia Capraro que declararon lo que a todas luces siempre había sucedido, es decir, que en esa costa del Nahuel Huapi tan codiciada como nos remarca Elma, habían vivido tres generaciones de Antriao. Es decir Nader, Barria y Capraro testificaron a favor de Doña Rosenda.<br />
La ordenanza 314 de ordenamiento territorial</p><p>
Analicemos como en forma paralela se viene cocinando el futuro desarrollo inmobiliario de Villa La Angostura que empieza a explotar a mediados de los noventa cuando se termina el asfalto a Bariloche y llega la red de gas domiciliario. Corría el año 1986 donde regía una primera ordenanza, la 99, previa al código de edificación que regulaba de manera primitiva algunos modelos o planos de construcción, en esa época no había zonificación que si comienza con el primer código que es la ordenanza 314 del año 1988. Técnicos del Copade e interesados locales establecieron un ejido municipal con distintas zonas entre ellas el de desarrollo hotelero. Recordemos que con la ordenanza 99 se construyó el Hotel Bahía Manzano, luego de este desarrollo se limitó la cantidad de metros de altura y los retiros de las nuevas construcciones. Con la 314 se desarrolla una zona de hoteles de 1° categoría en las costas de los lagos.</p><p>
El grito de Miranda<br />
Pero que fue lo que realmente pasó para que la andanada de supuestos propietarios, abogados, arquitectos y altos funcionarios del estado municipal y del poder judicial del momento recularan. <br />
Doña Elma lo cuenta así:<br />
…el señor () le dijo, yo sé que lo de Traful, dice: - son paisanos malos. Dice: - yo pensé que, en ese momento iba a sacar el facón de abajo del poncho. Le dijo después, por eso sé que las palabras hicieron cambiar a todo el grupo que había acá. Le dijo:- yo pensaba que en ese momento acá quedaba un desparramo. Se fueron, se retiraron en el momento que habló José Miranda…</p><p>
El día que el Concejo Deliberante apoyó a doña Rosenda</p><p>
Fue muy importante el escándalo que produjeron en la sociedad angosturense todos estos hechos que al no haber diarios ni radios se difundían de boca en boca como si fuera un incendio de indignación.<br />
El Mapeo “Huellas y Senderos” realizado por el ODHPI (Observatorio Derechos Humanos de Pueblos Indígenas) resalta que tomó estado parlamentario desaprobándose las maniobras de despojo y lo relata de la siguiente forma:</p><p>
Don Jaime De Nevares y el consejo a doña Rosenda<br />
A comienzos de los ochenta en uno de sus habituales viajes a la cordillera sur neuquina don Jaime visitó a doña Rosenda en su casa y ella muy preocupada y temerosa le relató los inicios de las presiones para que abandone la costa del lago.</p><p>
<br />
 Así lo cuenta una de las hijas de Elma:<br />
… don Jaime estuvo con mi abuela y le aconsejó de que no tirara ningún árbol abajo aunque la presionaran, porque los arboles hablaban de su historia, no solo los árboles frutales que plantaron, porque mi abuelo Quiroga era agricultor y le habla sobre todo del nogal que tiene muchos años. Ese árbol Rosenda: - nunca lo tire.  Mi abuela le preguntaba:- ¿Por qué? y él le dijo: hay una ley veinteañal que se llama así por los veinte años y vos estás más de 20 años en este lugar, que había leyes que la amparaban y sobre todo por la cantidad de años que ella estaba, le dijo que tuviera paz y tranquilidad que Dios la iba a cuidar…<br />
Posesion veinteañal: La usucapión es un término jurídico que indica un modo de adquirir la propiedad por el transcurso del tiempo. Esta adquisición se lleva a cabo mediante una posesión ostensible y continuada durante 20 años sin justo título o buena fe y 10 años con justo título y buena fe.</p><p>
Acaba de salir un nuevo trabajo interdisciplinario de Gemas  (Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas). </p><p>
Están trabajando como una red de investigadores (docentes y alumnos) pertenecientes a distintos centros universitarios del país. Desde su conformación en el año 2008  han venido desarrollando en espacios formales de investigación y extensión, así como en espacios informales de participación política e intercambio de conocimientos. Recomendamos a los interesados sumergirse en su lectura<br />
https://gemasmemoria.com/2021/04/12/paraje-arroyo-paichil-puerto-elma-lof-paichil-antriao-las-memorias-y-silencios-que-hacen-frente-a-un-desalojo-en-puerta/</p><p>
En uno de los artículos, la Historia del Silencio se hacen la siguiente pregunta:<br />
En primer lugar, ¿Cómo es posible que el Estado –en sus versiones locales como gobernadores, intendentes, inspectores y jueces– hayan podido negar sostenidamente desde principios del siglo XX una historia tan profunda de ancestralidad mapuche en el territorio cuando, tan solo en unas horas de escuchar a los integrantes de la familia, esta deviene evidente para cualquier interlocutor con escucha seria y responsable? Pero más nos preocupa ¿Cómo los privados hoy pueden legitimar su pretensión de propietarios sin que sus procedimientos de obtención de firmas sean investigados y, si fuera el caso, juzgados? ¿Qué sucedió en esta historia para que el Estado –encarnado en cambiantes funcionarios de gobierno– no haya siquiera considerado escuchar formal y seriamente los testimonios de la gente de Paichil Antriao? Finalmente, ¿Por qué el Estado no está en el banquillo de los acusados y sí están bajo sospecha de usurpación quienes siempre vivieron allí?<br />
Nosotros desde Archivos del Sur también demandamos estas respuestas.<br />
</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/275">For more (including 8 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-07-08T18:58:10+00:00</published>
    <updated>2024-07-08T22:20:27+00:00</updated>
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      <name>Archivos del Sur</name>
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    <title type="html"><![CDATA[Carmen, Rosenda y Elma: tres generaciones, tres mujeres y una misma lucha.<br />
 – 134 años vivenciando Villa La Angostura: 1888 - 2021 ]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/bc28b5c9c00c2aa58489af1edb6df01f.jpg" alt="Carmen Rails o Rapil en la población Juan Bautista Antriao - Lago Nahuel Huapi" /><br/><p><strong><em>En esta segunda entrega sobre la zona de Puerto Elma, Archivos del Sur escribe sobre tres generaciones de mujeres. Por Gerardo Ghioldi.</em></strong></p><p>Una de las nietas de doña Rosenda nos contó el secreto que en las noches de angustia su abuela Rosenda le confesaba a una niña que ya iba a la escuela y marca claramente el acoso cultural que sufrían los mapuche ya entrados los años 80 hace solo 40 años atrás.<br />
…me contaba que la abuela Carmen Rails (Rapil) hablaba el mapuzungun pero lo hablaba delante de los turistas de forma secreta y le daban unas monedas para que hable pero decía que era oculto y era secreto, muy secreto y que yo no lo contara tampoco, y yo decía cuanto misterio, y yo le preguntaba qué era eso de la lengua, y ella me decía que nosotros no pertenecemos a este pueblo y yo me preguntaba pero a qué pueblo si nosotros vivimos acá y somos argentinos, yo ya tenía algo de escolarización…</p><p>
Política de consensos culturales</p><p>
La historia de nuestra región no debe verse como un partido boca vs river o los mapuche vs los pioneros. La grieta alienta al infinito el racismo convirtiéndose en una barrera insuperable de reencuentros, de inclusiones, de aceptaciones en fin, de derechos.</p><p>
La historia regional cambió para siempre desde 1879 con la Conquista del Desierto pero eso no significa ganamos los argentinos y les imponemos a los perdedores los cadalsos de la historia como fue el trabajo inhumano en la mayoría de las estancias y la negación de sus verdaderos derechos como pueblo originario y especialmente como seres humanos.<br />
Como apreciación personal no creo que hayan ganado los argentinos. Los que si ganaron fueron los estancieros especialmente los británicos en el sur patagónico.</p><p>
La genocida resolución del conflicto todavía tiene oportunidades de sanar pero para eso se necesita una sociedad consciente de su historia para decidir las reparaciones que se deben hacer.<br />
Esto se llama política de consensos interculturales. Hasta ahora ningún presidente argentino pidió perdón por el genocidio que marca la fundación del estado argentino. Esto es un hecho innegable y hasta que esto no ocurra seguiremos con los ojos vendados.</p><p>
Lo que al menos si podemos hacer como sociedad los que fuimos llegando desde 1889 a la fecha es reconocer la verdad histórica. Tanto los mapuche preexistentes como los criollos que llegaron a lo que hoy es el Parque Nacional Nahuel Huapi a fines del siglo XIX  luchan por su verdad histórica y por ende el reconocimiento de sus derechos. A ellos se les sumaron una oleada de colonos argentinos, chilenos europeos y norteamericanos. Todos sufrieron hasta la locura por intentar domar la naturaleza bravía del Nahuel Huapi. La inmensa mayoría tiene historias increíbles de superación y resiliencia. <br />
Algunos, los menos, representantes de la avaricia humana se beneficiaron enormemente. Fueron estafados en la buena fe tanto mapuche, criollos y colonos. Los ejemplos son innumerables y entre ellos el caso paradigmático de Juan Bautista Antriao y Carmen Rails o Rapil que es el que estamos contando.</p><p>
La enorme riqueza del experimento humano que fue y es la colonización del Nahuel Huapi se ve enriquecida (y por eso es extraordinaria) por el mestizaje de nacidos y llegados.<br />
Pero para que esta fórmula funcione debe tener aceptación social, es decir debe enseñarse, debe debatirse como un valor tanto al interior de las familias como en la escuela para así llegar a un nuevo acuerdo donde todos estemos incluidos y por lo cual tengamos los mismos derechos.<br />
Si los tanos se juntaban e izaban la bandera italiana, si los suizos terminaron haciendo el curanto mapuche más famoso del Nahuel Huapi, si los chilotes eran los mejores agricultores y tantos ejemplos más, todo esto forma parte de la cultura del Nahuel Huapi como región.<br />
Este nuevo acuerdo social y cultural del cual estamos convencidos, es la única forma de salvar la grieta del racismo y la denigración. Es el que nos llevará a exigir a los políticos la implementación del famoso relevamiento territorial y estudio de títulos del otrora lote 9 donde habiendo una comunidad mapuche, los Paichil Antriao (previa  a la llegada del estado) se les construye un ejido urbano completo produciendo el desmembramiento del territorio y la casi desaparición como pueblo preexistente.</p><p>
Se están cumpliendo 100 años de la huelga patagónica más increíble que haya visto la Patagonia inmortalizada por el mejor libro de investigación que leí en mi vida “La Patagonia Rebelde” escrita por Osvaldo Bayer a fines de los sesenta en un marco de violencias tremendas que marcarán a la sociedad argentina.<br />
Leer o simplemente mirar la película La Patagonia Rebelde de Héctor Olivera con guion de Osvaldo Bayer es comprender que nos pasó y como se intentó silenciar la rebeldía en 1921. Si nos situamos en 1921 se acerca el momento del fusilamiento de 1500 peones argentinos, chilenos, huilliches, italianos, polacos, rusos, españoles sin distinción de credo ni país. Solo el 7 de diciembre de 1921 se fusilaron 700 peones en la estancia La Anita en Santa Cruz de los Braun Menéndez.<br />
Estos trágicos antecedentes son los que marcan hasta qué punto la violencia estatal comandada por el Coronel Héctor B. Varela del ejército argentino con las órdenes del presidente Irigoyen sumadas a los apetitos insaciables de autoridad y explotación de la Liga Patriótica y la mayoría de los estancieros santacruceños lograron disminuir los salarios de 120$ mensuales a 60$ u 80$ en el mejor de los casos además de domesticar los cuerpos rebeldes de los patagónicos.</p><p>
Volvamos a la historia de las tres mujeres Carmen, Rosenda y Elma.<br />
La primera entrevista que hicimos a doña Elma Quiroga Antriao fue en 2006, veinte años después del intento de traslado por parte de Dotras y demás propietarios de lo que sería después la hostería La Posada. Así relató parte de la rica historia familiar:<br />
…Este momento de poder contar un poco, de los años que vivieron mis abuelos, mi madre me contaba que bueno, llegaron acá siendo los primeros pobladores que venían de Chile, dos hermanos. En la cual obtuvieron este suelo que hoy piso, lamentablemente muy envidiado. Y bueno, llamándome también ellos un poco intrusa, usurpadora. Y yo sé eso que eso no es así. Porque recuerdo muy bien cuando mi madre me decía: llega el primero a la Argentina, el gobierno le dio a este hermano esta tierra desde el Lago Correntoso  hasta el puerto Villa La Angostura. Este hermano (Ignacio), vuelve a viajar nuevamente a Chile, y se trae el hermano (Juan Bautista Antriao) que sería el padre mi madre. Este hermano le dice, que le limpiara y le sembrara la tierra. Que la había obtenido del gobierno, por baquiano de cordillera le entregó el gobierno esta tierra. Te voy a dar en parte de pago, si vos me sembrás y me limpiás el terreno que yo te di. Y así lo hicieron. Y yo siempre lo llamé el hermano pobre, y el hermano rico. La cual el hermano rico le daba trabajo al hermano pobre que sería nuestro abuelo. Sembraron, y ellos siempre se acordaban que cosechaban mucha papa, centeno, cebada, harina; llevaban a los molinos en (...), con otro señor ahí para hacer la harina…vivían del ganado ellos, tenían las ovejas, animales vacunos. Y decía que era muy duro porque la mercadería de lo que era comestible la iban a buscar en carguero a Chile. Y duraban muchos días para ir y volver. En la cual dice, siempre se acordaba la abuela, que la cordillera muy celosa, que cuando pasaban con los cargueros se ponía a llover ¡pero a baldes! Y tenía que llevar muchas bolsas para poder traer la harina, y todas las cosas, que no se mojara la azúcar, la yerba. Y bueno, eran cosas que se recordaban siempre los abuelos. Y bueno, uno que era chiquita mucho no le presta atención… <br />
… Con los años, he valorado todo aquello que nos contaba mi madre. Y bueno, fueron pasando los años, mi abuela (Carmen) murió de 120 años en este lugar. Tuvo muchos hijos, hijas, en la cual todos murieron, mi mamá (Rosenda) murió de 78 años, en este lugar, nacida y criada en este lugar. En aquel entonces no había médico, no había hospital, así que se atendían como podían ellos. Y todos los hermanos de mi madre, murieron acá. Fueron nacidos y criados acá. Y yo como estoy hablando en este momento, le estoy contando esto, ya voy a tener 50 años, medio siglo, y también nacida y criada acá en este lugar…</p><p>
Doña María Isabel Catalanes, la abuela de Miguel Cárdenas había nacido en 1906 en Correntoso, quedó huérfana a los dos años y comienza su vida junto a la familia Antriao en lo que hoy se llama Puerto Elma. La abuelita Catalanes (toda una institución en Villa La Angostura) fue testigo privilegiada de la historia de los Antriao del Nahuel Huapi. No fue nada fácil la vida para María Isabel y así lo relata su nieto Miguel:<br />
“Recuerdo a Ignacio (Antriao) por las historias de la abuela, al tiempo después de 30 años, ella vuelve a vivir en el mismo lote 9 y por permiso del cacique ya que era reconocido de esa manera. Ella desarrolla su niñez en esa zona, no fue nada fácil. Ella tuvo que salir a trabajar desde los 8 años donde la  tomaron en el hotel Correntoso”</p><p>
“ Ella ya de grande siempre visitó a la familia Antriao, era como su obligación moral, y era un caserío, la gente que trabajaba la tejuela y no porque era lindo sino que era el único material que se podía utilizar para poner el techo, eran especialistas en hacer ese tipo de trabajo, vos veías como las ponían y no se llovía, gente que conocía mucho, buscaban el trozo de ciprés y te hachueleaban las tejuelas y con un cálculo casi matemático por el espesor que tenían y como la hachuela al golpear el trozo de ciprés daba la misma medida siempre, años de práctica. El caserío era una familia comunitaria, había un caserón grande con un tacho o fuego en el centro y ellos vivían ahí, me acuerdo haber visto de chico ya que mi abuela me llevaba, era una familia comunitaria.</p><p>
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¿Eran muchas familias?<br />
Claro, vivían mucha más gente, me acuerdo de Vicente Antriao, de José Antriao,  de doña Juana Antriao que la conocí de grande, ella ya estaba muy enferma, era la mamá de Eliana Antriao que a su vez era hija de Doña Dominga Antriao que era hija de Carmen Rail. Dominga y mi abuela que eran muy amigas, casi hermanas ya que se criaron juntas, tenían la misma edad. Conocí a don Quiroga que era el marido de doña Rosenda Antriao que es la mamá de Elma. Don José Antriao se dedicaba a trabajar con los bueyes, para trasladar maderas, trabajos de chacra. Mis recuerdos son de fines de los sesenta.</p><p>
Contacto Facebook: Archivos del Sur<br />
</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/274">For more (including 7 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-07-08T14:45:03+00:00</published>
    <updated>2024-07-08T19:29:58+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Población Domingo Barría]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/eecb34405f0ef2b37d9fafd07aaef466.jpg" alt="" /><br/><p><strong><em></em></strong></p><p><p>Don Domingo Barria cruzo muy joven la frontera y se asentó en el lote 9 de la Colonia Agrícola Nahuel Huapi. Se casó con Transito Paichil, hija del concesionario original don José María Paichil.&nbsp;</p><p><b>PÁGINA EN PERMANENTE CONSTRUCCIÓN.<br /></b><br /><strong>Si querés conocer más sobre esta población...<br /></strong>te compartimos entrevistas, documentales y libros que se han realizado en los últimos años sobre las memorias y trayectorias de la población<strong>.</strong></p>
<p><span><strong>MATERIAL AUDIOVISUAL</strong>:&nbsp;<br /></span><yt-formatted-string force-default-style="" class="style-scope ytd-video-primary-info-renderer"><br /></yt-formatted-string><yt-formatted-string force-default-style="" class="style-scope ytd-video-primary-info-renderer">Heriberto Barria: el territorio mapuche:</yt-formatted-string></p>
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    <published>2022-04-06T16:57:42+00:00</published>
    <updated>2022-04-28T21:15:56+00:00</updated>
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