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  <title type="text">Archivos del Sur</title>
  <updated>2026-05-08T03:31:11+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Hospital Oscar Arraiz, La museóloga y Prof. de Historia Mechi Palavecino escribe sobre las vicisitudes que superó el hospital tras el incendio del año 1.967. – La museóloga y Prof. de Historia Mechi Palavecino escribe sobre las vicisitudes que superó el hospital tras el incendio del año 1.967.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/9fede0fb356afef72e682921c2cce371.jpg" alt="Edificio del primer Hospital, antes del incendio. Foto Roberto Palavecino." /><br/><p><strong><em>Este texto fue escrito por Mechi Palavecino museóloga y prof. Historia UNCo. colaborando para  Archivos del Sur, Subcomisión de la Biblioteca Osvaldo Bayer, tomando como base  una entrevista realizada por ella a Erminda Urra en el año 1997 y  recuerdos personales de su niñez (hicimos  un recorte temporal hasta  principios del 90).</em></strong></p><p>Cuando se incendió el Hospital en 1967, según Erminda Urra  enfermera hoy jubilada, el médico que se encontraba trabajando aquí a cargo, era el doctor Horacio Lores, quien fue uno de los autores del programa de salud de la provincia que se puso en marcha en las administraciones del ex gobernador don Felipe Sapag. <br />
Contrajo matrimonio con la docente Gladys Aguilera, a quien conociera en Andacollo. El doctor Lores estuvo con nosotros hasta 1971 que se fue a Neuquén capital, donde comenzó su carrera política dentro del partido provincial llegando a ser Senador Nacional, entre otros cargos que ocupó.</p><p>
La provincia dispuso que el hospital siguiera funcionando en los albergues que se habían construido en el predio del Messidor, que actualmente utiliza el ISSN (Instituto de Servicios Sociales del Neuquén). Esto fue hasta que se reconstruyó el edificio incendiado, que, siempre según nuestra querida Erminda, fue a fines de 1968.</p><p>
Recordemos que en 1965 don Francisco Capraro, como Senador Nacional por el Movimiento Popular Neuquino, gestionó para que  el gobierno de la provincia del Neuquén comprara el castillo del Messidor, propiedad perteneciente a Sara Madero de Demaría Salas, prima hermana de los Bustillo (siendo el arquitecto Alejandro quien lo diseñó). El valor de la venta fue de $14.000.000 m/n yo lo recuerdo porque durante mucho tiempo hubo un gran cartel en la entrada del Messidor, anunciándolo.</p><p>
Al doctor Lores  lo sucedió el doctor Niquela, que yo recuerdo mucho, porque contrajo matrimonio con mi maestra de 6º y 7º, María Josefina Bernas, Finita, primer maestra NIC (nacida y criada). Siempre según Erminda, después de Niquela vino un médico alemán, el doctor Holmberg, poco tiempo hasta  se instaló el doctor Oscar Arraiz.</p><p>
 Erminda nos dice: “en el año 72 mas o menos  se empezó a implantar el plan de salud, control de embarazadas, control de los chicos y  la asistencia,  que el pibe sea atendido desde que nace hasta los cinco años con cobertura médica y dándole la leche y las vacunas, eso era el plan de salud, después empezaron a ver si había algún problema por ejemplo, para llevar a otro plan y el mismo hospital se encargaba de llevarlo, conectarlo con otro servicio de mayor complejidad y para ver qué solución se le podía dar a eso, pero esto fue en el año 72 y el doctor que empezó a hacer cumplir todo esto fue el doctor Arraiz”.</p><p>
<br />
Consultándola sobre el sistema de salud neuquino, Erminda nos dice:” la provincia del Neuquén cuando se organizó, o sea, la parte de educación, justicia, salud, y todos los organismos que dependían del Ministerio de Acción Social, ese plan de salud lo copiaron de un plan de Jujuy, según los comentarios de la tele. Entonces fueron las dos provincias que empezaron a hacer esta atención primaria. Así se llama. Entonces lo fueron evaluando para ver qué cambió para bien en la provincia del Neuquén en toda  su extensión y hacer también salidas al campo, por ejemplo a Traful, que antes no tenían visitas médicas, ahora tienen, se hacen visitas al área del peri lago, se visitan todos los lugares una vez por mes o dos veces por mes,  según los lugares o la necesidad, Traful, Cuyin Manzano, acá la costa del lago, el Machete, Colorado, toda la Isla Victoria misma y  Quetrihue”.</p><p>
En realidad no es cierto que no tenían visitas médicas, por lo que estuvimos viendo aquí  los doctores Behnisch y Molinero ya lo hacían en todo el departamento de Los Lagos, pero quizás no era en forma sistemática, y fue durante el tiempo que ellos estuvieron. No tenemos registro si esto se mantuvo. Cuenta Erminda que ella piensa que la importancia del doctor Arraiz fue porque en su gestión comenzó a desarrollarse aquí plenamente el sistema provincial de salud, que tanto nos caracterizó a los neuquinos y fue un ejemplo en el país.</p><p>
Los testimonios que yo he recabado sobre el doctor Arraiz no siempre fueron satisfactorios, como todo en la vida, una de cal y una de arena. Gente muy agradecida con él y otra no tanto. Los médicos son seres humanos, no semi dioses.  Arraiz falleció en un accidente automovilístico en 1979. Unos años después, durante la intendencia de la Sra. Marga Moure, se decidió que, como fue el primer médico que había muerto estando en funciones en el Hospital y fue el primero en implementar el recientemente creado plan de salud de nuestra provincia, se le pusiera  a éste su nombre.</p><p>
Siguiendo a Erminda, “Ya en 1978 tuvimos el primer dentista, el doctor Alberto Ojeda que trabajó en soledad con el doctor Arraiz y luego de su fallecimiento  el Dr. Arraiz fue  reemplazado por  la doctora Teresa Nichovsky, y luego por  la doctora Inés Toledo”. Hasta ese tiempo no contábamos con servicio odontológico en la localidad. Yo recuerdo en mi infancia debíamos ir a Bariloche para atendernos, viajábamos en el colectivo Perito Moreno y posteriormente fue de la empresa Mercedes, conducidos por Mariano Barria padre. Tenía una frecuencia de tres viajes semanales a Bariloche, los lunes, miércoles y viernes, ya que los martes, jueves y sábados hacia el recorrido desde el Cruce hasta la Villa (puerto actual) quedándose unas horas para permitir que los vecinos realizaran sus compras en el almacén de Ramos Generales, “La Flecha”, perteneciente a los hermanos Barbagelata.</p><p>
<br />
En Bariloche en la década del 60 se contaba solamente con cuatro dentistas, el doctor Pietz, el doctor Calderón, el doctor Gancedo, quien era director de la escuela Comercial, y  el Dr. Fanjul.  Había que llamar por teléfono para solicitar turno, el micro llegaba al medio día, que era hora de almuerzo, regresando a las 16,30 hs. Si uno no alcanzaba a ser atendido en ese lapso, debía quedarse a dormir dos noches en Bariloche, salvo que se tuviese vehículo, que casi nadie tenía en ese tiempo.</p><p>
En verano venía el doctor Copelo, que era dentista y dueño de la residencia la Quimera,  que se ubica en frente de lo que ahora es Prefectura y antes era el Correo, mi hogar. Él tenia algún instrumental y a veces atendía  urgencias, ya que contaba con un torno a pedal. Recuerdo que era nuestro terror, solamente de verlo.</p><p>
En el recorrido, recordando los distintos médicos que estuvieron trabajando aquí en nuestro hospital, Erminda menciona que estando la doctora Toledo llegó el doctor Manera. Y después vino el doctor Botero. Posteriormente llegó el doctor Tordella, el doctor Panessi, la doctora Padula, que es pediatra, y luego la doctora Maribel. Un tiempo el doctor Rosemberg, ginecólogo. Quizás falte nombrar algún médico, la memoria a veces falla…</p><p>
Erminda me comentó que cuando ella ingresó a este hospital en 1971 ya había equipo  de rayos, aunque no se contaba con un radiólogo, y eran los propios médicos quienes debían  operarlo. En relación a las enfermeras, en el artículo anterior yo compartí una fotografía de Margarita Cárdenas, Runilda Palma y Mirta Martínez, y el epígrafe decía “Primeras enfermeras”. Hablando con Susana Martínez, docente hoy jubilada y antigua pobladora de la localidad, para los que no la conocen, ella me dijo que las dos primeras enfermeras con título que tuvo el Hospital en sus comienzos, fueron la ya mencionada Margarita Cárdenas, Alva Aurora Álvarez, y una tercera, Clarisa, no tenemos su apellido, que era de Bariloche. Sabemos que también trabajó Marga Diez, Runilda Palma, la propia Erminda, Mirta Martínez…y no tenemos otros datos aun, por eso este artículo no pretende ser algo definitivo, sino una parte de la historia del hospital, una mirada, a la que se irán sumando otras voces. Esto amerita otros artículos futuros.</p><p>
<br />
Consultando a Erminda sobre qué había antes de la implementación del plan de salud neuquino, Erminda dice que: “ antes había, pero como que no era una salud pública tan organizada, antes se atendía, te daban los medicamentos pero no era una cosa organizada porque el sistema lo pusieron cuando se formó el hospital en el 72 con el plan de salud, nos pusieron y en los hechos dependemos de S. M. de los Andes, y de S.M de los Andes ellos veían la necesidad, y si podían la solucionaban y si no, a Neuquén. Después así se fue formando una cadena de hospitales más, Villa La Angostura, Alumine, Junín, Las Coloradas y San Martín, después la otra segunda zona, allá en Zapala, que tenían otro departamento más sobre la cordillera, Mariano Moreno, son todos lugares ahí cerca de Zapala, todos los hospitalitos esos eran la cabecera de zona del hospital de Zapala. Y así está dividida la provincia con el plan de salud, en cuatro zonas sanitarias, nosotros éramos la zona 4 y nunca más falto…había algunas falencias pero nunca grandes cosas, viste?? Siempre ….antes no, porque antes, al no tener zona sanitaria, se le pedía directamente a salud pública de Neuquén. Era más difícil llegar a conseguir algo, por ejemplo medicamentos, leche… no por nada tiene la cabeza calva don Felipe, ahora tiene una rodilla mal,..... al que centralizó el hospital en Neuquén, y ahí se reciben todas las cosas del interior, entonces ahí, si hay uno que se tiene que operar por ejemplo de un cáncer, entonces directamente va al hospital de Neuquén y ahí recibe la atención directamente del cáncer, si tiene que hacer una tomografía, el hospital de Neuquén quedó como un centro de estudios, viste, como para llegar y estudiar a una persona a fondo”.</p><p>
<br />
Pregunté a Erminda si recordaba alguna anécdota graciosa como para contar y me dijo que cuando estaba el doctor Arrue, que “era compañero de Arraiz y se fue, pasó con un obrero porque estaban construyendo el puente en el rio Bonito, y el pobre tipo este le erró al peldaño y se cayó y se pegó un golpe en las costillas,  entonces el doctor, para sacárselo de encima porque no quería que le pase nada,  se fue a Bariloche y allá en la subida,  en la tranquera privada en donde entran para la estancia Huemul, ahí se dio vuelta, cayó el medico, cayó el paciente...…..y llegó a la cortadita, se largaron todos de ahí, se abrió la puerta esa, se levantó de ahí, vio su paciente y zas!. miró la camioneta de atrás .... y le hizo dedo, dejó la camioneta cerrada, bien ahí nomás ….. y cuando a nosotros nos avisaron que estaba la camioneta del hospital patas arriba, salió la rumba a buscar al doctor a ver que le pasó,  estaba allá en la puerta del hospital de Bariloche riéndose, el doctor Arrue,  el psicólogo que viene de San Martín. Ahora,  se le da por seguir psicología y viene siempre acá, como él hace trabajos de medicina ambiental, hace trabajos de terapia familiar”.</p><p>
Un hecho trágico que Erminda me comenta fue el accidente de una lancha, de Eggers, en el año 72 o 73, no recuerda bien, que salio con estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, con sobrepeso, ella cree que debia llevar 16 pasajeros y eran 32, que no llevaban salvavidas, que la lancha se incendio en el lago frente a la península Quetrihue…..fué un hecho  muy lamentable, hubo muertos….</p><p>
Erminda recuerda que: “antes los chicos que estaban acá en el hospital ayudaban con todo, a empujar los vehículos en invierno cuando no querían arrancar por el frío, había mucho mas así, mas compañerismo entre la mucama, la cocinera…el que se hizo a porrazos sabe cómo nacimos y como llegamos a lo que somos.¿ no es así?? Yo, gracias a Dios, con el 6º pobre que nos enseño Norma Munar, me ha servido hasta el día de hoy, eh?? porque he tenido que comparar estudiosos de Neuquén,  que no sabían leer en una clase de historia en Neuquén, los maestros preguntaron, el profesor preguntó quien era Rivadavia y nadie sabia quien era Rivadavia!!! y Rivadavia fue creador de la Caja de Ahorro postal y el primer presidente constitucional argentino y las otras que habían tenido 3ª  del  ciclo básico y no sabían nada, ¿entonces que???.... y un par de bastonazos que daban en el aula contra el piso y todo el mundo sabia la tabla del 2 de arriba para abajo, y …..eh???? los colaboradores de San Martín, quien los conoce?? Pueyrredon, Las Heras, eh, como se llama??? Fray Luis Beltrán, y esos quienes eran???? que se le va a hacer, y el triste manualito Estrada, con ese que nos enseñaron, con ese”.</p><p>
Recordamos que en nuestro paso por la escuela 104 en el actual puerto, estudiábamos con “el manual del alumno bonaerense” de editorial Kapeluz. Siempre me he preguntado que teníamos que ver nosotros en la Patagonia con el alumno bonaerense…..y esto fue así por muchos años, hasta que la recién formada provincia del Neuquén tuvo su libro propio de estudio: “Neuquén, mi provincia”.</p><p>
En la idea de seguir mostrando otras voces sobre estos temas, solicitamos que los lectores interesados y que quieran darnos su testimonio, se comuniquen con nosotros, y por eso decimos que …. esto continuará…..</p><p>
Contacto:</p><p>
 Facebook Archivos del Sur - alli podrás ver más fotografías alusivas a estos artículos.</p><p>
 Mail: archivosdelsurbibbayer@gmail.com</p><p>
 Museólogoa  Mechi Palavecino,  para Archivos del Sur.</p><p>
 </p><p>
 </p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/259">For more (including 5 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-25T15:29:02+00:00</published>
    <updated>2024-06-27T00:25:35+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Y un día, también tuvimos hospital – La museóloga y Prof. de Historia Mechi Palavecino escribe sobre el paso de la sala de primeros auxilios a un hospital.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/8956ffedb0635f19074a7fc13f3a4fc4.jpg" alt="1° edificio del primer hospital, antes del incendio. foto Pablo Remdonck" /><br/><p><strong><em></em></strong></p><p>Y UN DIA, TAMBIEN TUVIMOS HOSPITAL…continuación de “Un dia también tuvimos sala de primeros auxilios”</p><p>
Isabel y Eduardo Molinero, médicos ambos, les gustaba vacacionar como mochileros en nuestra región, fue así como se enteraron que desde 1953, con la partida del Dr. Behnisch, no contábamos con servicio médico en el pueblo y decidieron instalarse aquí. Eduardo vino con el cargo de Director de Hospital, aunque aún no teníamos hospital, y entre los dos, ganaban lo mismo que Eduardo percibía en Buenos Aires.<br />
Igualmente les entusiasmó la idea del cambio de vida y aqui se instalaron en 1956. <br />
La comuna les proveía alojamiento, una cabaña ubicada antes de llegar a la Capilla de la Asunción, en el puerto actual, propiedad de don Ulloa. La sala de primeros auxilios estaba ubicada en el edificio de la delegación de Parques Nacionales<br />
.En su libro, “Recuerdos de dos médicos patagónicos”, ellos rememoran su estadía por estos pagos, y nombran a sus colegas médicos que contaban con residencia de verano aquí, el Dr. Barilari, alemán con propiedad en Cumelén, el doctor Lanari, fundador del Instituto de Investigaciones Médicas que hoy lleva su nombre, el doctor Felipe de<br />
Elizalde, decano de la facultad de Medicina, el doctor Surra Canard, el doctor Copello, dentista.</p><p>
Eduardo nos comenta que la Comuna, como se llamaba antes al Municipio, contaba con la colaboración de una comisión de Obras Públicas, que trabajaba en forma honoraria. Ellos discutían la mejor forma de resolver los problemas que se iban planteando ante el crecimiento del pueblo naciente. Quiero remarcar aquí, que en las<br />
décadas del 50 y 60, el pueblo crecía si nacían mas niños que las personas que fallecían. No era habitual que alguien eligiera vivir aquí, por lo que la cantidad de<br />
población se mantenía estable en el tiempo, a diferencia de la situación actual, donde el crecimiento es sostenido y a veces no sabemos cuantos habitantes se cuenta. Uno de los problemas fué el agua potable, ante la creciente cantidad de casos de parasitosis intestinal de los vecinos. Se encomendó a los Ingenieros Hart que<br />
estudiaran el problema y presentaran un proyecto, luego de muchas idas y vueltas, donde el Comisionado Municipal Sr. Perez Brizio ( 9-7-57 al 25-5-58) para bajar los costos ordenó que los caños se enterrasen a menor profundidad, haciendo que con el paso de los camiones se rompieran e inutilizaran, generando la renuncia de la Comisión de Obras Públicas en su totalidaad, finalmente fue financiado por la gobernación del Neuquén.</p><p>
Los doctores Molinero narran que cuando aun no se contaba con el Hospital, tenían<br />
un “consultorio móvil”, viajaban con el jeep recorriendo el departamento de Los Lagos, que contaba con una caja posterior cubierta, donde llevaban una farmacia, con medicinas provistas por Salud Pública, donaciones y otras compradas por ellos<br />
mismos. En Cuyín Manzano atendían en la escuela rural de alli, contando con la colaboración del maestro, joven muy voluntarioso a quien habían instruído como ayudante.</p><p>
En 1958 Frondizi fue elegido presidente y en Neuquén, Edelman como gobernador. En<br />
esa gestión se promulgó la ley dictada por Perón en 1955 de provincialización de los Territorios Nacionales. En Villa La Angostura se eligió a Eduardo Molinero como Comisionado Municipal, quien asumió desde el 25 de mayo de ese año hasta el 18 de marzo de 1961. Fue nuestro primer médico a cargo del gobierno municipal, esto lo<br />
remarco porque después tuvimos otros médicos cumpliendo esa función. Eduardo Molinero comentó que en un viaje a Neuquén capital, en la legislatura tuvo el agrado de ver a su tío abuelo Juan Carlos Molinero, quien durante la primer presidencia de Yrigoyen estuvo a cargo del gobierno del territorio del Neuquén interinamente, entre<br />
1918 y 1919.</p><p>
Siguiendo el derrotero de su libro, disponible una copia en la Biblioteca Bayer, Eduardo es un poco despectivo en su valoración de los habitantes humildes de nuestra zona, su gusto por el alcohol, su poca instrucción. En sus memorias comenta en una oportunidad haber atendido a una pobladora mapuche de quien no recuerda el nombre y por la descripción del lugar pareciera que es en la península Huemul, donde le llama<br />
la atención la longevidad de la señora, esto lo deduce por la edad que dicen tener sus hijos y sus nietos, y su inmejorable estado de salud y actividades que desempeña por la edad que tiene.</p><p>
En ese tiempo la Comuna funcionaba en la Villa, en una de las tres casas de madera<br />
sobre la Plaza Perito Moreno que desde 1979 se denominó Expedicionarios del Desierto. Las casas pertenecían a la flia. Barbagelata. Cuando la Comuna se mudó al Cruce, esa casa fue utilizada también como complemento de la sala de primeros auxilios, para la parte de internación, con habitación separada para hombres y para mujeres, todo un logro!!!! De esta forma, el doctor Molinero se convirtió en el primer<br />
director del primer hospital con que contamos.</p><p>
Según testimonios de Erminda Urra, enfermera hoy jubilada, el doctor Molinero sugirió<br />
y alentó a Margarita Cárdenas para que estudie enfermería, y ella se trasladó a<br />
Neuquén capital para su formación, y que en 1964 regresó a la localidad ya recibida de enfermera y se integró al plantel del Hospital, recientemente inaugurado.<br />
Analizando el problema de la cantidad de personas que en ese tiempo tenían bocio, el doctor Molinero se dio cuenta que el problema se generaba por tomar nosotros el agua<br />
que es de deshielo, haciendo muchos análisis del asunto y comparando con la situación de los animales, a quienes se les proveía sal común, sal con calcio y sal con yodo, él insistió en que a los humanos se nos tenia que proporcionar también sal yodurada. Al principio no tuvo apoyo de las autoridades sanitarias de la provincia. <br />
En Salta y Mendoza, provincias con problemáticas similares a la nuestra, se habían<br />
dictado leyes provinciales para obligar el uso de sal yodurada, aquí se necesitó que se sancionara la ley nacional Nº 17.259 para que nuestra provincia la adoptara, esto gracias a las reiteradas gestiones de Molinero al respecto. Mi madre siempre recordaba esto como anécdota, por el esfuerzo de Eduardo para ser escuchado y considerado en<br />
la provincia a pesar de las evidencias científicas que lo avalaban.<br />
En ese tiempo se comenzó a concretar la obra gestada por el doctor Behnisch y a los doctores Molinero les tocó ver la iniciación de los cimientos del tan ansiado edificio para el hospital. Ellos plantaron los pinos que se encuentran en el predio. Se fueron de la<br />
Villa en 1961 y el hospital se inauguró en 1962, estando a cargo el matrimonio Feliú, Valentina era pediatra y Emilio era cirujano.<br />
Erminda nos cuenta que al principio los doctores Feliú no tenían casa, y vivían en instalaciones del Hospital, así como los médicos que vinieron posteriormente, hasta<br />
que muchos años después se construyeron viviendas específicas, en el actual barrio Hospital. Se quedaron en nuestra localidad unos tres años aproximadamente. Ella recuerda que los doctores se fueron a Bariloche, donde trabajaron un tiempo y que aquí venían médicos temporarios, que a veces estaban solamente durante el verano.<br />
Nombra al doctor Wilson, que era peruano, a la doctora Mansi. En ese tiempo en el hospital se atendían casos sin complejidad y los médicos mayoritariamente eran generalistas, no teníamos muchos especialistas ya que aquí no había equipo de rayos<br />
ni laboratorio aún, y los médicos debían arreglarse como podían para cumplir todas las funciones, derivando a Bariloche casos un poco mas complejos.<br />
Consultada sobre cuántas camas había para internación, Erminda me dice que eran cuatro camas. Vinieron después el matrimonio de los doctores Dibi, ambos médicos.<br />
En 1967 se incendió el Hospital. En ese tiempo no teníamos bomberos voluntarios y cuando algo se incendiaba, habitualmente no quedaba nada, era muy difícil combatir el fuego sin bombas. Recuerdo que esa noche estábamos en casa y vino un vecino a avisarnos que se estaba incendiando el hospital, en ese tiempo teníamos una<br />
Estanciera, papá cargó unas palas y salimos para allí. Todo el pueblo miraba el triste espectáculo del fuego devorando en el techo del hospital y se lamentaba. Mi madre no se resignó a ver ese espectáculo y comenzó a dar directivas a los vecinos para hacer<br />
cadenas de baldes con agua, otros con tierra, y apagar las bigas que se desprendían,<br />
con frazadas mojadas, algunos vecinos con palas removían tierra con la que otros<br />
llenaban los baldes y se iban pasando, y así se logró controlar el fuego. Estuvimos<br />
muchas horas allí hasta que terminó todo. Después de eso, mi madre estuvo varios<br />
días casi sin poder moverse, por el esfuerzo realizado y el estrés. Era una gran organizadora y lo curioso es que todos la obedecieron.</p><p>
Erminda nos cuenta que ya en 1962 con la asunción al gobierno provincial de don<br />
Felipe Sapag y la creación del Movimiento Popular Neuquino, se comenzó con la<br />
organización del sistema provincial de salud, uno de los mejores de nuestro país.<br />
Erminda comenzó a trabajar como enfermera en 1967 en San Martín de los Andes y en nuestra localidad en 1971. Mujer de mucha fe, me comentaba que siempre tenia un rosario en un bolsillo y muchas veces en su trabajo se encomendaba al Infinito. Le tocó traer bebés al mundo y muchas veces en soledad. En otros artículos seguiremos<br />
hablando de este tema.</p><p>
Este texto fue escrito por Mechi Palavecino colaborando para Archivos del Sur,<br />
Subcomisión de la Biblioteca Osvaldo Bayer, tomando como base el texto “Recuerdos<br />
de dos médicos patagónicos” de Isabel y Eduardo Molinero, una entrevista realizada<br />
por ella a Erminda Urra en el año 1997 y recuerdos personales de su niñez.</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/257">For more (including 4 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-22T15:31:14+00:00</published>
    <updated>2024-06-22T16:47:53+00:00</updated>
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      <name>Archivos del Sur</name>
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    <title type="html"><![CDATA[Sala Primeros Auxilios - Puerto Villa La Angostura – Y un día también tuvimos una salita de primeros auxilios]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/eadb8e7e9d88d14718b01dcf2ed4abce.jpg" alt="Casa del enfermero en el actual Puerto Villa La Angostura" /><br/><p><strong><em>La museóloga y profesora de Historia Mercedes &quot;Mechi&quot; Palavecino relata la curiosa historia de la creación del primer centro de salud que tuvo la localidad.</em></strong></p><p>Y UN DIA, TAMBIEN TUVIMOS HOSPITAL….<br />
A veces, las comodidades y servicios con los que contamos en la actualidad nos hacen perder de vista como pudo ser la vida antes, cuando estos no existían, y las penurias y luchas desarrolladas por muchas personas a veces ignoradas o no reconocidas para contar con estos servicios básicos que hoy disfrutamos. Ya escribimos sobre el Correo y las comunicaciones, hoy lo haremos sobre el Hospital y la salud pública.<br />
Los primeros habitantes que vivieron en nuestra pueblo cuando comenzó la colonización no contaban con servicio médico ni sala de primeros auxilios. En Bariloche estaba el doctor Vereenbrughen, médico suizo que atendía a los vecinos allí, a principios de 1900 y aquí la sra. Emma Drasckler oficiaba de partera para las vecinas<br />
que lo necesitaban, aunque a veces también la misma familia debía resolver el tema, ya que las inclemencias del tiempo, las escasas comunicaciones y la intransitabilidad de los caminos hacia imposible la llegada a tiempo de doña Emma, quien se movilizaba a caballo, y en su cintura llevaba siempre un revolver, “por las dudas”.<br />
Otros tiempos. También se contaba con las machis, que practicaban la medicina natural a través de hiervas y plantas medicinales tan abundantes en nuestro bosque andino patagónico, y que hoy este conocimiento está bastante poco difundido, excepto el caso de la doctora Sara Itkin. Según Conrad Meier, cuando se instaló gendarmería<br />
aquí, en la década del 30, hubo gendarmes enfermeros que cubrían algunas necesidades médicas básicas también, y de hecho existió “la casa del enfermero”,<br />
aunque no pudimos saber con certeza dónde estaría ubicada.</p><p>
El Dr. Carlos Gustavo Behnisch llegó a Bariloche en su luna de miel en 1945, recién<br />
recibido de médico en la Universidad de Buenos Aires, con su tesis sobre cáncer de<br />
lengua. Alemán de nacimiento, llegó con su familia a la Argentina, como tantos<br />
europeos, luego de la primera guerra mundial , allá por 1920, contando con 7 años de<br />
edad. Su esposa, Harriet Schrader, descendiente dinamarquesa, era música y cantante pero había estudiado enfermería para colaborar con él. Al ver nuestras bellezas<br />
naturales y enterarse de que en el pueblo en aquellos dias no se contaba con médico ni hospital, decidieron establecerse aquí. Desde Buenos Aires trajeron equipamiento e instrumental médico y algunos medicamentos comprados con sus ahorros y tras un largo y accidentado viaje en tren y automóvil (recordemos que en ese tiempo Menem<br />
aun no había gobernado y se contaba con servicio de ferrocarril, que demoraba 36 hs desde Plaza Constitución a S.C.de Bariloche, si todo andaba bien, y desde Bariloche<br />
hasta la Villa eran 108 km de tierra y ripio que en invierno, complicaban muchísimo el viaje) llegaron a la Villa. Se establecieron en la construcción que tenia Carlos Hensel y su esposa Hortensia, que posteriormente fue La Granja, alquilándoles unas habitaciones para vivienda y consultorio.</p><p>
Atendieron allí a los vecinos, los que podían pagar lo hacían, y los que no, igual eran<br />
atendidos. No tenían vehículo, por lo que para visitar a sus pacientes contaban a veces con la buena voluntad de los que tenían alguna movilidad, sino lo hacían a caballo o caminando, y si era en el perilago, en lancha o algún bote. Algunas veces utilizaban<br />
también su klepper, que era un kayak para dos personas, desarmable y plegable,<br />
obsequio de su madre. Este kayak actualmente se encuentra expuso en nuestro<br />
Museo, en el puerto, donado por su familia.<br />
En ese tiempo, Angostura se hizo capital del Departamento de Los Lagos, en la aún<br />
Gobernación del Neuquén, y se creó la Comisión de Fomento, cuyo primer Jefe comunal fue don Francisco Capraro. Este contexto nacional y provincial nos permitirá entender el abandono que tenia nuestro naciente pueblo y todo lo que debió padecer la familia Behnisch para poder atender las necesidades médicas de los vecinos, en<br />
condiciones tan precarias y de aislamiento, con escasos caminos y la intransitividad de los mismos en los largos inviernos. Todo quedaba lejos y Dios siempre atendió en Buenos Aires.<br />
 En “la Villa”, como denominábamos antes al actual puerto, existía desde<br />
1943 un terreno cedido por Parques Nacionales para construir allí una Sala de Primeros Auxilios. El dr. Behnisch procuró resolver, a través del Coronel Irusta, presidente de Parques Nacionales, el grave problema que representaba la falta de un lugar adecuado para la atención de los pacientes y su cuidado, comentando dos casos graves y recientes que debió afrontar, un trabajador que había sido aplastado por un<br />
coihue, lo que le ocasionó conmoción cerebral y fracturas varias, no pudiéndolo derivar a Bariloche por la falta de una ambulancia y por no poder solicitar una al hospital allí por no poder comunicarse, ya que el telégrafo se encontraba en el Correo, que atendía hasta las 20 hs. Otro caso complicado fue un paciente que padecía meningitis y<br />
requería cuidados máximos de higiene y vivía en condiciones muy precarias. Se necesitaba contar con un hospital. El Coronel Irusta intervino ante la Dirección Nacional de Salud Pública y éstos ante el Gobernador del Territorio del Neuquén, Coronel Bartolomé Peri, quien envió un arquitecto para relevar el terreno para el emplazamiento de un futuro centro de salud a construirse, ya que el terreno donado<br />
por Parques según el Dr. Behnisch no era apto, porque se inundaba, el ruido de los motores de la Usina eléctrica (actual museo) no lo acompañaba y quedaba muy a trasmano para los pobladores.</p><p>
El doctor. Behnisch proponía un terreno ubicado en un lugar mas alto y soleado, cerca del Cruce y mas cómodo para los vecinos. En ese lugar se construyó, muchos años después, nuestro primer hospital. El doctor envió al arquitecto fotos del lugar elegido, y croquis dibujados por él, de la planta, instalaciones y disposición interior del futuro<br />
hospital, con posibilidades de ampliaciones , la profundidad a que se encontraba la napa de agua., y un listado del personal necesario para su funcionamiento. Previó el doctor el crecimiento de la Villa, pensando también en la ruta internacional a Chile, que comenzó 10 años después, e incorporando a Traful, que no tenia centro de salud<br />
tampoco. Parque Nacionales ofreció provisoriamente una sala en su seccional de Angostura hasta que se construyera el edificio para ese fin y en junio de 1947 se inauguró, contando con la visita de autoridades. Después de tres años de su llegada al pueblo, se<br />
lo contrató como médico, por cinco años. con sueldo y viáticos Hasta ese momento el doctor se manejaba con lo poco que podían pagar los vecinos que podían hacerlo, como ya hemos dicho y las cosas que le llevaban los otros vecinos. El hospital de<br />
Bariloche colaboró con un Jeep Willys verde oscuro y techo de lona, que ocasionó<br />
muchos dolores de cabeza al doctor, y terminó manejandolo generalmente. su esposa.</p><p>
En 1948 llevó a cabo una campaña de vacunación por un brote de fiebre tifoidea en<br />
Traful, y también debió ocuparse de un grave problema en el lago Espejo, donde los<br />
pobladores contrajeron para - tifus y el medicamento, preparado en Buenos Aires,<br />
debia proporcionarse como máximo 48 hs. después de elaborado, por lo que se<br />
enviaba en avión a Bariloche y desde allí se traía en lancha y en Inalco esperaban al<br />
doctor para ir a caballo al Espejo y proporcionárselo a los pacientes. Toda una Odisea.</p><p>
En ese tiempo se mudaron al Cruce, a una propiedad de doña Olga Balladino, sobre la actual avenida Arrayanes, donde aun permanece la araucaria. El doctor insistía sistemáticamente ante las autoridades nacionales y provinciales sobre nuestra<br />
necesidad de contar con el centro de salud, enviaba estadísticas e informes de su trabajo, de las acuciantes necesidades sin resolver y de tanto reclamar la burocracia se iba moviendo, muy lentamente para el que espera. En 1948 inició giras de servicios médicos a Villa Traful, Quintupuray, Cuyín Manzano, La Lipela, Limay y demás parajes<br />
del departamento de Los Lagos, el doctor reclamaba que se lo proveyera de combustible para realizar sus salidas. </p><p>
Entre octubre y noviembre de 1948 llevó a cabo<br />
una campaña de vacunación contra la fiebre tifoidea, registró haber vacunado a 961<br />
personas, entre adultos y niños. Construyó su vivienda en El Cruce, actual Topo Gas, en la calle Belvedere al 200, ya que la familia se iba incrementando con la llegada de los hijos.</p><p>
En el año 1951 desde el Hospital de Bariloche le enviaron una ambulancia en lugar del<br />
Jeep, pero no era apropiada para nuestros caminos de aquel entonces, luego de<br />
desbarrancarse en el rio Bonito y sufrir solamente daños materiales, volvió al Willys, mas apto para esta zona. Cuando le correspondía renovar su contrato en 1953 decidió<br />
dejar este bello lugar y regresar a Buenos Aires, para darle un mejor estudio a sus hijos, que ya estaban en edad escolar. Fue muy dura y desgastante la lucha por procurar conseguir la dotación de un centro de salud, no fue en vano su esfuerzo, la semilla se plantó y con los años se vio concretado, pero él ya no estaba aquí para verlo y disfrutarlo. Cuando finalmente se inauguró el Hospital, en 1962, nadie tuvo la<br />
delicadeza de comentarle el hecho e invitarlo, siendo que tanto habia batallado el<br />
doctor para lograr esto. En el año 1994 la Municipalidad de Villa La Angostura decidió<br />
reconocer el esfuerzo de nuestro médico pionero y se le otorgó la Mutisia de Plata, máxima condecoración que se otorga a nuestros vecinos destacados por actividades<br />
hacia la sociedad. En el año 2010 cuando se mudó el hospital al edificio que ocupa actualmente, desde la Comisión de Patrimonio se hizo la solicitud que el hospital se llamase Dr. Behnisch, en homenaje a nuestro médico pionero, pero desde el Consejo Deliberante no se tomó la iniciativa, argumentando que no se podía cambiar los<br />
nombres que ya existían, cuando todos sabemos que esto no es así. A pesar de ello hay una calle con su nombre y el año pasado, los vecinos del barrio hospital decidieron que el edificio diseñado por el doctor Behnisch y que fuera el primer edificio del hospital, debía llevar su nombre, aunque hoy funcionan en él oficinas municipales.<br />
Vinieron familiares del doctor para ese evento. Esta historia continua…..</p><p>
Este escrito fue realizado por Mechi Palavecino para Archivos Del Sur, sobre la base<br />
de testimonios orales de Conrad Meier y una entrevista realizada por el Ing .Werner Diem a la Sra. Harriet Schrader en su casa en Buenos Aires en el año 2009, y que dio lugar al trabajo que éste realizara para la Comisión Municipal de Preservación del<br />
Patrimonio Histórico Cultural, con el que se procuró generar el cambio de nombre del<br />
Hospital Dr. Arraiz, cosa que hasta la fecha no fue lograda.</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/256">For more (including 5 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-06-22T14:35:16+00:00</published>
    <updated>2024-06-22T16:49:44+00:00</updated>
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