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  <title type="text">Archivos del Sur</title>
  <updated>2026-04-16T12:56:58+00:00</updated>
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    <title type="html"><![CDATA[Historias de Vida Francisca &quot;Panchita&quot; Ojeda de Martin . 1° parte – Escribe Mechi Palavecino, museóloga, Prof. Historia U. N. Comahue para Archivos del Sur, Subcomisión de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/b0ab7514d17f2918e0c6c48cf4e3ccab.jpg" alt="Doña Panchita Ojeda de Martin" /><br/><p><strong><em>Mercedes &quot;Mechi&quot; Palavecino escribe sobre la vida de la reconocida pobladora.</em></strong></p><p>Doña Panchita Martin, nombre como la conocimos toda la vida los vecinos de la vieja Angostura, y que  personalmente después supe que en realidad se llamaba Francisca Ojeda, nació en El Colorado, del otro lado del Nahuel Huapi, para Navidad de 1925. </p><p>
Ella nos cuenta que su papá la pudo anotar unos meses después, como sucedía por aquellos años en que los registros civiles quedaban lejos y no había ni caminos ni medios de locomoción. Cobraban multas elevadas por la demora en anotar los hijos, según nos narra Panchita, en mi opinión eso sería para evitar que los pobladores estuviesen mucho tiempo sin cumplir este requisito ciudadano. </p><p>
En el caso nuestro, en ese tiempo el Juzgado de Paz que oficiaba también de Registro Civil, quedaba en el nacimiento del Rio Limay. Su padre tuvo que ir en bote a remo hasta allí y fue anotada un 27 de abril del año siguiente, pero ella recuerda que todos decían que había nacido en la noche de  Navidad.</p><p>
Panchita narra que su padre, Ramón Ojeda, era del sur del vecino país, cree que quizás de la zona del lago Rupanco, no sabe bien, y cree que su madre, Alejandrina Chabol, era de la zona de Osorno. En 1887 vinieron a la región su abuelo materno, don Anastasio Chabol, junto con Conrado Eggers (cuyos descendientes aun viven en La Estanzuela, en el perilago). </p><p>
Habían sido parte de una expedición que partió desde Valdivia, Chile, y llegó hasta el rio Colorado, ellos decidieron quedarse en la  zona.<br />
Ramón y Alejandrina tuvieron cinco hijos, Beatriz, Eduardo, Guillermo, Isolina y Francisca pero a su vez Alejandrina tenia otros tres hijos con don Eggers, Lucía, Adán y Celinda.</p><p>
Según nos narra, el Chucao quedaba “del Machete, un poquito para acá”, y esas tierras  pertenecían a Perovano, no sabe de quién será eso ahora, quizás se haya vendido. Ahí vivía su papá y luego con su familia, al fallecer él, quedaron solitas.  En ese momento, su madre y dos hermanas, Celinda Eggers, que en el tiempo que ella narra, vivía en Bariloche, y Beatriz, viuda de Guananja, que en el tiempo de la entrevista vivía en El Rincón. Panchita era la menor de las tres hermanas.</p><p>
Panchita nos narra que en una oportunidad, siendo ella aun una niña, cree que puede haber sido alrededor del año 30, había muchos problemas económicos por la falta de trabajo. Recordemos que esta es la fecha de la crisis del 30, el crack financiero global que afectó a la mayoría de los países y nuestra región también lo sufrió. Su padre decidió regresar a su país a buscar mejor fortuna, por lo que toda la familia se trasladó  con sus animales y algunas pertenencias un poco a caballo y otro poco a pie, por el paso Rincón, cuesta del Diablo, pernoctando en la laguna Las Mellizas. Su primer destino fue a orillas del rio Gol-Gol, luego fueron a la zona del lago Rupanco, donde don Ramón se  empleó como  peón de campo.</p><p>
Panchita nos dice que allí asistió solamente tres meses a la escuela ya que le quedaba  muy lejos y la debió abandonar y que aquí en Argentina tampoco asistió nunca,  que sola aprendió a leer y escribir un poco, y a hacer algunas cuentas  para defenderse en la vida, pero que no le fue tan mal. Después de unos nueve años aproximadamente, no recuerda bien, como también estaban mas o menos mal en Chile, decidieron regresar a la Argentina. Se establecieron  en El Rincón, donde vivía una de sus hermanas, Beatriz, quien se había casado con don Lupercio Guananja, (que son los padres de Fidelia, su sobrina). Panchita recuerda que fue don Lupercio quien los había ido a esperar con mas caballos para que no tuvieran que caminar tanto, y así se les hizo mas liviano el viaje de regreso.<br />
Don Ramón Ojeda se quedó trabajando por aquí con los Barbagelata. Él hacia trabajos en madera para cercos, tranquilla, tranqueras, era especialista en hacer las tejuelas de ciprés, coihue y alerce  que tanto se usaban en esos tiempos. Doña Alejandrina se enfermó y debió ser trasladada a Buenos Aires. Panchita comenzó a trabajar a los 14 años en el hotel Ruca Malen, construido por la recién creada Dirección de Parques Nacionales, como niñera de la familia Creznarik hasta los 17 años, y luego fue empleada por doña Ema y don Francisco Capraro en el Hotel Correntoso, como niñera de sus tres hijos, Ricardo, Marta y Silvia, recién nacida.</p><p>
A la pregunta de cómo era la vida social antes, Panchita comenta que trabajando de niñera en el hotel Correntoso, todos los empleados concurrían a las fiestas que se hacían en la Villa (así denominábamos antes al actual Puerto), en la vieja “Flecha” de los Barbagelata (donde funcionaba el restaurant de don Benito Bianchi y en ese mismo local se realizaban fiestas, también el cine en los sesenta, había billares, se celebraban cumpleaños de quince, yo recuerdo el de Jobita Brondo). Cuenta que los empleados de Correntoso eran un grupito y “bailaban hasta que aclaraba el día nomas, y después nos volvíamos otra vez y al otro día ….a trabajar.”  </p><p>
También recuerda  “los 25 de mayo, los actos en la placita”, que era la Plaza Perito Moreno, hoy denominada Expedicionarios del Desierto, donde se izaba la bandera nacional en el mástil, se cantaba el Himno Nacional, participaban las autoridades y los chicos de la escuela, donde estaba María Luisa Alemán y antes el maestro Pérez,  se hacían carreras, se hacia un gran asado popular y participaban los vecinos. Era la fiesta más importante esa, ya que en ese tiempo no sabíamos que nuestra fundación había sido un 15 de mayo de 1932.</p><p>
Panchita recuerda que no había mucha gente antes y que todos se visitaban, comenta que ella conoció a Norberto Martin, quien fue su compañero de vida, y que decidió casarse con mucha tristeza de dejar a “ sus” chicos Capraro, sobre todo a Silvia, que era su preferida, ya que en el hotel ella lo pasaba realmente bien, porque lo único que hacia era cuidar a los chicos, no tenia que hacer mas nada, ni cocinar, ni lavar ni planchar, que ella se sentía parte de la familia y jugaba todo el día, y cuando volvía a la casa, si habían salido con los chicos,  tenia todo hecho y la mesa  servida. </p><p>
Cuando Silvia tuvo que estudiar, se trasladaron a Bariloche y Panchita también. Allí había una señora en la casa y a ella le tocaba  hacerles el desayuno, además de jugar con ellos. Comenta que los chicos la querían mucho y la obedecían, y que en la actualidad (esto en la entrevista de 1999) Silvia todavía la visita y recuerdan juntas las travesuras que hacían y cómo doña Ema las retaba.</p><p>
Panchita tenia una prima en Bariloche que le decía que se tenia que casar, para no quedarse soltera, y ella en ese tiempo había conocido a Norberto, “que era un buen hombre y que se yo, un montón de cosas me echaron en la cabeza, sino capaz que ni me hubiera casado con él, porque yo no quería salir de esa casa por los chicos, que una se encariña con los chicos, para mí éramos todos una sola familia, así que yo, cuando me salí esa mañana, para que no me vean porque sino la Silvia se me prende y no me larga, lloraba, yo no podía salir, porque ella me buscaba y yo salía para acá cuando tenía licencia, me daban vacaciones, y los otros a los gritos para allá, para que vuelva”.</p><p>
Al preguntar como era su vida antes, con sus padres, nos dice:” que se levantaba temprano, hacía fuego, ponía la pava para tomar mate, le cebaba a su padre si él estaba en la casa, hacían las cosas de la casa, lavar los platos, ayudar a lavar la ropa, acarrear leña, acarrear el agua, porque se hacia todo a mano, con un tacho arriba de la cocina y listo”, que así estuvieron un tiempo en El Rincón y luego se fueron al Chucao, donde fallecieron sus padres, pero nos narra que su padre falleció primero, se le cayó el techo del galpón encima y lo aplastó, en el aserradero allí donde él trabajaba, en agosto de 1948. </p><p>
Comenta que ella estaba en Bariloche viviendo, porque como ya dijimos, trabajaba para los Capraro, y Norberto fue en lancha a buscarla para el casamiento, que fue en El Machete,  porque Norberto estaba encargado de las lanchas en el country club allí y además era quien hacia el mantenimiento de los motores de la usina eléctrica. Comenta que el juez y los testigos fueron hasta allí a casarlos y que ellos vivieron un tiempo mas en ese lugar, aproximadamente un año y medio en total. </p><p>
Allí ella hacia las cosas de su casa, tejía y bordaba, (se lamenta que ya no puede hacerlo), y que se visitaba con la familia Cayún y con otra señora a orilla del rio, que se llamaba Isabel. No tenia posibilidad de hacer huerta ni jardín en ese tiempo, ya que eso le correspondía al encargado del club, que era el señor Juan. Los Cayún la proveían de las frutas y verduras que necesitaba para su consumo y también leche, manteca y queso. En 1954 nació Alicia Ester y luego de unos meses se vinieron para la Villa, donde Norberto trabajó primero en la Usina, al lado de Parques Nacionales, donde ahora se ubica el Museo Histórico Regional. Él estaba como mecánico de los motores de la Usina, y el encargado era el señor Zuclin. <br />
Trabajó allí como tres años hasta que después entró en Correos y Telecomunicaciones, también como mecánico de los motores de la usina propia que tenía el correo, aunque mi padre, que era el jefe, hacia que todos los empleados realizaran todas las tareas, cosa que en aquellos tiempos estaba bien visto porque les permitía saber otros oficios y en caso de  enfermedad de alguno, el trabajo no se resentía. Hoy sería muy criticado mi padre por hacer eso!!!!! Pero como ya dijimos…..eran otros tiempos...</p><p>
</p><p>
-Entrevistas, charlas y recuerdos personales de Mechi Palavecino en distintas oportunidades<br />
-Entrevista de Marcela Varangot 30-09-1999<br />
- Natalia Belenguer, libro “El paraíso tembló”, Ed. La Grieta, 2020</p><p>
<br />
</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/270">For more (including 7 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-07-03T22:29:30+00:00</published>
    <updated>2024-07-04T15:49:31+00:00</updated>
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      <name>Archivos del Sur</name>
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    <title type="html"><![CDATA[Historias de vida- FRANCISCA  &quot;Panchita&quot; OJEDA de MARTIN <br />
2° parte – Escribe Mechi Palavecino, museóloga, Prof. Historia U. N. Comahue para Archivos del Sur, Subcomisión de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer.]]></title>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://archivosdelsur.ar/files/fullsize/f37224631f05132ccd24001d74455e51.jpg" alt="" /><br/><p><strong><em>2° parte<br />
</em></strong></p><p>La semana pasada comenzamos a interiorizarnos en la vida de Francisca Ojeda, “doña Panchita”, denominada así por todas  las personas que la conocimos y  amamos.</p><p>
Panchita fue una persona de pequeñas dimensiones, cuyo rostro irradiaba siempre optimismo, alegría, ganas de vivir y gratitud. Sencilla, sumamente sociable y activa.</p><p>
En relación a cómo conoció a Norberto Martin, quien fuera su esposo y compañero de vida como ya dijimos,  nos narró que fue en la Isla Victoria, donde ella había concurrido a visitar a una de sus hermanas, casada con Pascual Rosales, quien trabajaba en el vivero de la Isla  en ese tiempo, y que  allí había ido Norberto a vender carne. Norberto  había nacido en la Península San Padro pero había sido criado en el paraje El Vinagre, en el Perilago.</p><p>
En aquellos tiempos, generalmente las mujeres se casaban muy jovencitas, y es por eso que las parientes de Panchita la aconsejaban que se casara para no quedar “para vestir santos”, como se decía antes, ya que los chicos Capraro crecerían y ella habría dejado su juventud en la tarea de cuidarlos y se quedaría soltera y sola. Se casaron finalmente en 1953, como ya vimos en el artículo de la semana pasada y durante un año y medio vivieron en El Machete, pero, luego del nacimiento de Ester en 1954, Norberto consiguió trabajo como mecánico de motores diesel en la Usina que generaba la energía eléctrica del pueblo y se ubicaba al lado de Parques Nacionales, en el actual puerto.</p><p>
Panchita me comentó que cuando Estercita tendría un año aproximadamente, y vivían en el Cruce, la señora Margarita de Knapp  fue a buscarla a su casa para proponerle trabajar unos meses en verano como mucama en la residencia Inalco. Recordemos que a solicitud del presidente J.D.Perón, el Sr. García Merou,  propietario de Inalco, había tenido que vender su propiedad a Jorge Antonio (presidente de Mercedes Benz de Argentina,  empresa de capitales alemanes) para no ser expropiado. El encargado en ese tiempo era el Sr. Jeffrey Knapp, (que decía ser ingles) quien había solicitado a don Francisco Capraro le recomendase  alguien para trabajar allí y él pensó en Panchita, que había cuidado de sus hijos durante tantos años y era de su absoluta confianza. Ella lo conversó con su esposo y decidieron aceptar. En una entrevista que le realicé a fines de 2016 ella me narró esta historia que, según me dijo en esa oportunidad, nunca había comentado demasiado con nadie. El caso es que Panchita tomó como referencia que su hija Ester estaba aprendiendo a caminar en ese tiempo, así que calculamos que sería el año  1955 aproximadamente.<br />
 Me dijo que estaban alojándose en la residencia dos matrimonios “gringos”, ella no sabía de que país eran, y que el hombre mayor era mas autoritario y caprichoso, según sus términos “mal arriado”, recuerda que jamás la saludó, ni la miró, ni le contestó cuando ella le hablaba, como si  hubiese sido un mueble. </p><p>
Panchita era mucama y moza allí, también ayudaba en la cocina si era necesario, aunque había una cocinera, la señora de apellido Matias. Panchita recuerda que fue poco tiempo el que estuvo allí, dos meses aproximadamente, ya que los matrimonios se fueron y ella regresó a su casa con su esposo y  su hija. Nunca le dio importancia a este hecho hasta que su hijo Héctor Abelardo, Tati para los conocidos, le compró un televisor grande y vio un documental de la segunda guerra mundial, al ver a Aldolfo Hitler  sostuvo que fue la persona que ella atendió ese tiempo en Inalco, el señor “mal arriado”. </p><p>
Yo personalmente la contacté con Abel Basti, el periodista e investigador sobre esta temática que vive en Bariloche, y este testimonio forma parte de uno de sus últimos libros. Todas las personas que trabajaron en ese tiempo allí, ahora han fallecido, lo que dificulta la tarea de cruzar la información.</p><p>
Siguiendo el derrotero de la vida de Panchita, cuando recién vinieron de El Machete vivieron en el Cruce, en la casa de la señora Valerina de Baladini que después fue de Barbagelata (creo que se refiere a una de las casas mellizas que había antes sobre la avenida, donde ahora está el local “la Araucaria”), en ese tiempo, en el año 1957 nació su segundo hijo, Andrés. </p><p>
Como Norberto trabajaba en la vieja Usina en la Villa (puerto actual) el señor Zucklin, encargado allí y que vivía en el piso superior de la misma Usina, le ofreció su casa en El Cruce para que se la cuidara y de paso se ahorraba el alquiler, quedaba en frente a lo de Soto, y vivieron también como dos años allí. </p><p>
Nació en 1958 Héctor Abelardo, su tercer hijo, “Tati”.<br />
Dejaron la casa de don Zuckin y “le alquilaron a don Murer su casa, donde están las antenas esas, que estuvo el cable allí, las pantallas esas de la televisión”, después de vivir allí, estuvieron un tiempo en lo de Palma hasta que les ofrecieron trabajar como encargados en Inaltu Lafken, propiedad del doctor Surra Canard , en la zona de la laguna Selva Triste. El doctor Surra Canard era médico especialista en nefrología, vivían en Capital y él venia unos pocos días (yo no recuerdo haberlo conocido) pero su esposa, “la tía Nina” se quedaba todo el verano aquí, se iba recién en el mes de mayo. Tenían un Ford T negro, que era el único vehículo así que había en la zona. Recuerdo que se le daba manija en la trompa para arrancarlo, y la tía Nina era una señora muy simpática y campechana, simple, fumaba cigarrillos mentolados en una boquilla larga, (yo nunca había visto eso) y tenia una voz muy grave. </p><p>
Recuerdo en el año 1974 yo estaba estudiando en La Plata y con Tato, mi hermano que en ese tiempo estaba trabajando en Capital Federal, fuimos a visitarla a su departamento en el centro. Recuerdo que ella se puso muy contenta de vernos. <br />
 Panchita dice que allí sí que le tocó trabajar y mucho, ya que tenía que  hacer todas las cosas en el chalet, tener limpia la casa, cuando ellos llegaban tenia  todo listo, las compras hechas, la comida preparada, la casa calentita…ella era quien  lavaba, planchaba, hacia el fuego, tenia la leña, y además de eso, hacía las cosas en su propia casa, donde atendía a sus tres hijos y a su marido.  Hacia la huerta y los jardines, tenia el pasto cortado, a la tardecita regaba. Yo recuerdo a Panchita en esa casa, en mi infancia, era una casa de madera, de dos pisos y ellos vivían arriba, abajo era garaje y leñera. Panchita siempre hacia el pan, que era tan rico!!! con manteca y dulce también casero. Su huerta tenia muchas verduras y frutales. Panchita trabajaba de sol a sol.<br />
Trabajaron como cuidadores en este chalet unos 25 años aproximadamente. En 1983 comenzaron a vivir en su casa propia en el barrio Calafate, donde pasaron sus últimos años de vida.</p><p>
Una gran tragedia enlutó su familia. El 15 de abril de 1989 un accidente en el lago, una embarcación que regresaba de una marcación  en el paraje El Vinagre, donde vivía la familia de Norberto y actualmente vive Tati, desapareció en el lago con sus cuatro tripulantes, todos vecinos del pueblo. Andrés Martin, en ese momento vicepresidente del Consejo Deliberante local, Ramiro Vidal, (a quien recuerdo mucho porque fuimos compañeros en la escuela primaria) tesorero de la sucursal local del Banco Provincia, Peti Navarro, cuidador de una propiedad en el Country Cumelén ( padre de Valeria)  y Osvaldo Vera, también compañero mío de la escuela. El único cadaver que apareció en esos días  fue el de Pety Navarro, en una playa de la Isla Victoria, del resto de los tripulantes  y de la lancha  misma jamás se supo nada.</p><p>
A los dos años de este lamentable suceso falleció también Norberto Martin, quedando Panchita sola con sus  hijos y sus nietos. En su casa, esta mujer luchadora tuvo su huerta propia y su jardín, que cuidaba con gran esmero como hizo con todas las cosas.<br />
Me contó Panchita también, en esas largas charlas que compartimos, que cuando se creó el Club Angostura, en la década del 60 quizás, ella colaboraba lavando las camisetas de los jugadores.<br />
Recordamos a los viejos vecinos de antes en la Villa, que éramos pocos porque se estaba desarrollando El Cruce y era allí donde se podía instalar la gente, ya que Parques Nacionales había previsto la zona del puerto actual como área residencial,  las tierras ya tenia dueño y los terrenos eran muy grandes. Vivíamos allí solamente las familias de los funcionarios públicos que desempeñaban sus tareas y tenían la vivienda en ellos, como el caso de mi familia, ya que mi padre era el Jefe de Correos, el caso del Guardaparque, (que en ese tiempo era uno solo), recordamos a don Marcos Fernández, su esposa Gaudencia, sus hijos, Boyita, Hugo, Carlos y el menor Marquitos. Don Marcos fue también Juez de Paz, pero no logramos recordar si primero fue juez o primero guardaparque, el caso es que estuvieron varios años viviendo en el lugar, luego se fueron a Bariloche, donde están actualmente algunos de sus hijos y sus familias. </p><p>
También Antonio Munar, que trabajó en la Usina luego que fracasara el proyecto nuclear de la Isla Huemul, donde él había venido a trabajar, con su familia , y su esposa Norma García había conseguido trabajo como maestra, primero en Bariloche y luego en nuestra escuela 104. Antonio fue también Juez de Paz.</p><p>
 En verano venían a pasar la temporada, además del matrimonio Surra Canard, el doctor Copello, que era dentista y vivía en La Quimera, propiedad actual de Pedemonti. En frente de La Flecha está la propiedad de la familia Arbolave, quienes pasaban aquí también la temporada de verano. Estaba también Sexto Eggidi alquilando el Hotel Angostura, pero todos creíamos que era el dueño, con su esposa Lucia Venturini  y sus dos dos hijos, Kika y Kiko. En el Messidor estaba cuidando la familia de don Roberto Marimón, su esposa Lina, y sus hijos Graciela y Roberto. </p><p>
Un tiempo, en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, vivió una señora española, doña Dolores Nuñez viuda de Paz, nunca supe por que vivía allí esa señora, y Panchita tampoco, y lo recordamos con curiosidad. Tenia un hijo, Santiago Paz, pintor y concertista de guitarra. Santiago se casó en Buenos Aires con Lucrecia, que era Asistente Social y vivieron en la casa que está antes de llegar a la Iglesia, y luego en una casita dentro de Selvana, que era una propiedad cuyos cuidadores eran Rodolfo Garcia, su esposa Olivia Almonacid  y su hija Cristina.</p><p>
En la Villa vivía también la familia de Enrique Barbagelata, su esposa y su hijo Héctor, la familia Misurack, que cuidaban la propiedad de Gándara, la familia Hensel, en La Granja y en la zona de la Selva Triste don Jorge Barbagelata y su familia y luego en la UBA la familia Palma.</p><p>
Al cierre de la entrevista realizada por mi colega Marcela Varangot, Panchita manifestó estar agradecida con la vida, a pesar de haber vivido en forma muy humilde, nunca le faltó un plato de comida ni ropa para vestirse. Que de todos los trabajos que desempeñó, el que más disfrutó fue el haber sido niñera de los hijos de don Pancho Capraro, por eso dice haber sido bendecida, porque también tuvo su familia propia, crio sus hijos, algunos de sus nietos y ahora también bisnietos!!!</p><p>
En mayo del 2017 la Municipalidad de Villa La Angostura otorgó la Mutisia de Plata a doña Panchita, en reconocimiento al trabajo social que desarrolló a lo largo de su vida en este pueblo. <br />
El 20 de setiembre de 2019 dejó de existir físicamente, a los 95 años de edad, pero siempre estará viva en la memoria de todos los que la conocimos. </p><p>
<br />
-Entrevistas, charlas y recuerdos personales de Mechi Palavecino en distintas oportunidades<br />
-Entrevista de Marcela Varangot 30-09-1999<br />
- Natalia Belenguer, libro “El paraíso tembló”, Ed. La Grieta, 2020<br />
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</p></p><p><em><strong><a href="https://archivosdelsur.ar/items/show/269">For more (including 9 images), view the original article</a>.</strong></em></p><p></p>]]></summary>
    <published>2024-07-03T20:14:15+00:00</published>
    <updated>2024-07-03T22:28:11+00:00</updated>
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